Las misiones, luz del mundo

Arturo Zuazua Hernández

arturozuazua@diocesisdesaltillo.org.mx

“La clave es servir a dónde vayamos”

Los habitantes de las comunidades del municipio de Ocampo dando la bienvenida a las Hermanas Franciscanas, quienes realizaran su trabajo misionero en las comunidades más alejadas.

La hermana Franciscana Aurora Catalina oriunda de Galeana Nuevo León recibió el llamado de Dios desde los 15 años, todo comenzó cuando mostró gran interés por el trabajo que realizaban la Congregación de los Franciscanos hacia la comunidad: “Me interesé porque vi como la congregación organizaba a  la gente, la unión que generaban en mi comunidad, además que en mi familia siempre fuimos muy católicos y asistíamos a rosarios y en Semana Santa siempre hubo ayunos, desde ahí fue naciendo mi interés por la vida religiosa”.

Ella, tomo la decisión de entrar a la vida consagrada con un pequeño grupo de hermanas que estaban en su comunidad y que  residían en la Casa Parroquial de San Rafael de Galeana, sin embargo tiempo después fue enviada a la Casa Central de Hermanas Franciscanas en Little Falls Minnesota Estados Unidos, fue aquí donde tuvo que aprender el idioma ingles y estudiar de cerca la vida y reglas de San Francisco de Asís.

Su vida misionera comenzó en la comunidad de Potosí Nuevo León, ahí su arduo trabajo inicio  visitando a las familias, a los jóvenes para que fueran estos quienes se interesarán más por su comunidad y sobretodo por el sector más vulnerable, la gente de la tercera edad y así generar un vinculo en el que todos procuraran ayudarse. “Esta fue una  de las experiencias más significativas, no solo por el trabajo que logré cuando yo estuve ahí, sino por el hecho de ver que después de mi retiro de la comunidad, la gente siguió con el ministerio y ayudándose unos a otros”.

La Hermana Aurora Catalina haciendo una Iglesia en salida, pues debido a las distancias entre las comunidades y la Cabecera Municipal, el traslado resulta tardado y de dificultad para algunas familias.

Actualmente su labor misionero se centra en las comunidades del municipio de Ocampo Coahuila, en donde menciona que las prioridades cambian dependiendo de la comunidad, pues si bien en el Potosí Nuevo León existía una indiferencia de los jóvenes a su comunidad, en Ocampo y debido a las lejanías de la cabecera municipal con los ejidos, la hermana Aurora Catalina ha centrado su labor misionero en la visita de cada una de las familias de las comunidades alejadas, para generar un acercamiento hacia la iglesia y pasar del silencio a la acción tal como lo dicta el Plan Diocesano de Pastoral: “Estamos visitando a las familias para formar líderes que puedan servir en su propio sector para que ellos mismos puedan ir organizando sus actividades e ir creciendo en su fe”.
Para la Hermana Aurora Catalina el ser misionero es servir en cualquier lugar que se encuentre, es estar alegre e ir aprendiendo de la gente para entonces poder llevar el Evangelio; “Si yo vivo asilada o en mi propio mundo y no aprendo de los demás no puedo poner en practica lo que Jesús hacia, que es ponerme en el mismo nivel que toda la gente para poder hacerles llegar la Palabra de Dios”, recalcó, agregó que para ella estar en una comunidad alejada de la ciudad es una misión muy grata.

“A todos los hermanos misioneros yo les diría que vivan y gocen el momento, porque solo así se puede disfrutar de lo que estamos haciendo, que no piensen en si están lejos o cerca de casa, al fin de cuentas el amor a Dios es el que nos hace estar cerca de nuestras familias y sobretodo de las comunidades a las cuales estamos atendiendo”, agregó la hermana misionera Aurora Catalina desde hace ya 14 años.

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