Laicas y laicos toman el micrófono

Adalberto Peña

 adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

02 de octubre de 2019

General Cepeda, Coahuila.

Llaman a defender y cuidar el agua y el medio ambiente

 

Lupita Macías en su predicación en el sexto día del novenario de San Francisco de Asís en General Cepeda, Coahuila. Fotografía: Adalberto Peña.

Un novenario sin precedentes, es el que se vive en el municipio de General Cepeda, Coahuila, con la comunidad parroquial de San Francisco de Asís, en el cual, laicas y laicos de diferentes sectores han fungido como predicadores del mismo para anunciar y compartir con la comunidad, la problemática que día a día se vive en ésta y otras regiones, en un intento por despertar a la conciencia de todas y todos e involucrarles en el trbajo para buscar una solución encaminada a velar por el bien común.

 

Teniendo como tema central del novenario la defensa y el cuidado del agua, integrantes del Centro de Educación en Apoyo al Medio Ambiente, CEP Parras, compartieron con todas y todos sus experiencias en el tema al saberse hermanados por la situación que se vivie en ambas regiones, con el objetivo de despertar a la conciencia y hacer un llamado urgente a la colectividad para tomar acción frente a situaciones como ésta. 

 

“Hace tiempo que optamos por vivier en comunidad y hemos descubierto un gran tesoro. Nos dijeron que solo la familia consanguínea puede vivir junta pero nosotros hemos visto que es posible hacer familia con los demás y de esta manera compartir, aprender y enseñar al mismo tiempo”, menciona Lupita Macías al dar a conocer algunos de los programas y talleres que acercan a las personas a un reencuentro con la naturaleza a través de la cultura, el intercambo de conocimientos y compartir experiencias. 

Néstora Macías en su predicación en el sexto día del novenario de San Francisco de Asís en General Cepeda, Coahuila. Fotografía: Adalberto Peña.

Involucrar a las niñas y niños en el cuidado y preservación de la casa común, es una tarea primordial de éstos tiempos, al ser ellos quienes se quedarán a cargo del planeta y de la dirección del mundo, por ello, Néstora Macías resalta la importancia de inclulcar hábitos y valores para su buen desempeño en una sociedad de consumo como la de hoy en día: “Nosotros tenemos con los niños el programa de pioneros de la esperanza y ellos mismos vigilan que en su casa, sus papás cuiden la naturaleza, a no usar bolsas, a ser consciente… La Naturaleza no necesita de nosotros, pero nosotros si necesitamos de ella, si nosotros explotamos el agua, nos vamos a quedar sin ella y ¿Qué van a hacer los niños y niñas en un futuro?”

 

Desde su realidad, las parrenses compartieron con las y los presentes, episodios que se ven en la cotidianeidad de su gente, situaciones que no son exclusivas de una sola región y que condenan a la sociedad a un aislamiento en sí mismo, que impide ver las necesidades de los demás: “En Parras la gente se va a trabajar a Saltillo o Ramos Arizpe desde muy temprano y llegan muy tarde, dejan a los niños sin atención, eso no nos beneficia, solo a los dueños de las grandes industrias, que son muy pocos. Los niños cada vez están más solos y solas, hay que cambiar eso para cuidar la vida”.

 

Un paso importante para emprender acciones, es asumir la responsabilidad de lo que sucede en el entorno, pues, sentirse ajenos al problema, solo causa un alejamiento de la solución, así lo manifiesta Néstora Macías, al finalizar su predicación: “Nosotros colaboramos con el maltrato a la naturaleza al usar desechables, al dejar de sembrar para el auto consumo y darle paso a la industria. San Francisco nos deja una lección pues, para él, cada miembro de la naturaleza era un hermano o una hermana. Estamos en peligro de desaparecer si seguimos con los niveles de consumo que tenemos. Hoy se nos rompe un pantalón y no queremos parcharlo sino comprar otro, debemos de cambiar la idea de usar y tirar pues no nos beneficia”.

 

Teniendo como eje central el Plan Diocesano de Pastoral, acciones como este novenario protagonizado por el Pueblo de Dios y no por un líder religioso, pone a la Diócesis de Saltillo un paso más cerca de uno de los objetivos primordiales: Dar voz a quienes no la tiene para que sean escuchadas y escuchados, sin olvidar la reconciliación, incluso con la naturaleza, como una forma de alcanzar la vida en fraternidad.

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