La identidad campesina del agua

 

Rocío Hernández, Fernando Hernández y Adalberto Peña

comunicación@diocesisdesaltillo.org.mx

Parras de la Fuente, Coahuila

12 de noviembre de 2019

 

Realizan campesinos el tercer foro por la defensa del agua

En mesas de trabajo, las y los participantes propusieron acciones para evitar que el robo y la mala administración del agua siga existiendo. Fotografía: Adalberto Peña

Comunidades ejidales de los municipios de General Cepeda y Parras de la Fuente, del estado de Coahuila se reunieron el pasado 10 de noviembre, por tercera ocasión, en lo que denominan “Foros Campesinos del Agua”, una iniciativa que surge de la lucha que mujeres y hombres del campo que defienden su identidad campesina y su territorio, y quienes argumentan su lucha por el agua en el derecho que otorga la Constitución Mexicana a través del Artículo 4, en el que se establece que todas las personas deben tener acceso al agua.

Un espacio abierto del ejido Huariche, en la sierra de Parras de la Fuente, sirvió como punto de reunión para que familias de campesinos tomaran conciencia sobre la importancia de defender el vital líquido, además de conocer un panorama más profundo sobre la situación que viven tanto sus comunidades como las comunidades vecinas, en torno a la privatización del agua, lo que con el pasar del tiempo, parece inevitable. El objetivo del foro buscaba también compartir herramientas de organización para la defensa del recurso.

Habitantes de Tanque Nuevo, San Francisco del Barrial, La Constancia, San José de Patagalana, Sombreretillo, Huariche, la Presa, Dos de Abril, Guadalupe, Macuyú, Presa de San Antonio, San José del Cohetero, Pilar de Richardson, Jalpa, Porvenir de Jalpa, Santa Inés, Seguín, Parras 1 y 2, La Candelaria, San Francisco y de ambas cabeceras municipales, participaron en la reunión que por cuatro horas sostuvieron en medio de diálogo, dinámicas y mesas de trabajo.

Vislumbrando el panorama real

Aproximadamente participaron 200 personas de 21 ejidos diferentes. Fotografía: Fernando Hernández

Para ayudar a comprender de forma más clara la crisis del agua en comunidades campesinas y zonas rurales, el grupo organizador llevó a cabo una dinámica en la que se observó la mala administración de la cual es objeto el agua de la región. Un recipiente grande que se llenó poco a poco con cubetas de agua, explicaba cómo la lluvia es la única forma de captación de agua que existe. Posteriormente, campesinos que representaron a los huerteros y nogaleros, tomaron con un recipiente pequeño un poco de agua que les fue autorizada por quien representó a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), muy desigual a la gran cantidad de agua que se le permitió tomar a las personas que representaron a las grandes empresas vitivinícolas.

De esta manera se expuso que existe preferencia para las empresas al momento de otorgar una concesión de agua, dejando en segundo término a los pequeños productores y a la población en general quienes ya padecen el desabasto del líquido potable para uso diario e indispensable; misma situación que pretende repetirse, pero ahora de forma masiva, con el proyecto de la nueva Ciudad Modelo Derramadero. Con esta dinámica se evidenció que las decisiones de la CONAGUA se hacen cuando los dueños de las pequeñas ofrecen un incentivo a los funcionarios, dinero que los campesinos no ofrecen, lo que explica que no puedan actualizar las concesiones de sus comunidades y no puedan mantener su identidad y cotidianidad de trabajo en el campo.

En los zapatos de los otros

Mujeres y hombres de todas las edades participaron en el desarrollo del foro en defensa del agua. Fotografía: Adalberto Peña

Para continuar con el foro, las y los asistentes se dividieron en tres grupos, prácticamente según el toldo en el que estaban ubicados. En este momento tendrían que decidir qué hacer si fueran campesinos, empresarios o funcionarios de la CONAGUA. Es así que dialogaron sobre lo que deberían hacer si fueran dichos actores sociales y resolver los temas que involucran el acceso, uso y distribución del agua. 

Entre las acciones que se plantearon para la Comisión Nacional del Agua estaba la repartición justa del agua para campesinos y empresarios, además de la creación de estudios serios y actualizados que avalen la cantidad de agua que tienen las cuencas, e inclusive se mencionó la participación activa, equitativa y representativa de las y los campesinos en los consejos de CONAGUA.

 En las conclusiones de la mesa de los empresarios se escuchó la voz de las mujeres que preguntaron: “¿Tienen limpios sus ejidos?”. Entre los asistentes se escuchó: “Más que su conciencia”, lo que provocó la risa general de la asistencia al foro. Quienes participaron en esa mesa concluyeron que si ellos fueran los empresarios, no sobreexplotarían las tierras y no obligarían a los campesinos a vender sus predios. Además de fortalecer la economía solidaria de las diferentes comunidades ejidales, sin violentar los derechos humanos.

Por parte de la mesa de quienes representaron a los campesinos, las propuestas fueron no abandonar los ejidos, motivar a las y los jóvenes a tener un sentido de pertenencia con sus lugares de nacimiento, para no dejar que otros se apropien de la herencia (tierra) que les dejaron sus papás o sus abuelos. Otra de las propuestas fue la importancia de organizar los ejidos y reactivar las asambleas; que se siga participando a los foros, reuniones o talleres de formación que se realizan sobre los temas del agua, la tierra y el territorio, además de levantar la voz por el bienestar de sus hijas e hijos, para que no persista el problema de la falta de las reuniones ejidales y el abandono de los tajos.

Conclusiones de las mesas de trabajo

Dentro del foro los asistentes se organizaron en cinco mesas de trabajo que fueron guiadas para poder discutir sobre diferentes ejes que deben ser tomados en cuenta para la ley de aguas. En los pequeños grupos se pudieron dar opiniones de acuerdo a diferentes ejes entre ellos: La importancia de la información sobre la forma en la que se administra el agua de las cuencas que se utilizan en al región (libre información); la manera en que los ejidos pueden participar para defender eel agua que se usa para el sustento de las personas y los animales (cuidado de nuestros alimentos); las acciones que se pueden impulsar para visibilizar las malas prácticas de la CONAGUA, y los beneficios de lograrlo de manera organizada (corrupción e impunidad); la manera de prevenir proyectos que dañen de manera grave e irreversible las cuencas y acuíferos (derecho a detener proyectos que lastimen la vida); y la manera de garantizar la restauración y manejo sustentable de las fuentes de agua, evitando desigualdad y asegurando la soberanía y seguridad alimentaria (coadministradores el territorio).

Cada uno de los grupos hizo referencia a la lucha que se vive actualmente por el agua en sus propios ejidos y en la región. Se habló de los beneficios que las comunidades pueden obtener si se unen fuerzas y se organizan no solamente de manera intraejidal sino con más ejidos. Se abordó el derecho a detener proyectos que afectan los recursos naturales y las acciones que deberán tomar para que sean visibles las injusticias que han sufrido a causa de las malas decisiones y sobreexplotación por parte de CONAGUA. Se habló también de la vigilancia de los pozos de agua a los que aún tienen acceso, de mantenerse informados mediante los consejos ejidales sobre el uso adecuado del agua y las maneras en que pueda reciclarse, y de la exigencia a las autoridades y empresarios del derecho que tienen sobre el agua que les está siendo robada.

Este tercer foro tuvo un carácter más campesino que los anteriores en los que participaron expertos o personas que trabajan en organismos de investigación. Con este perfil de trabajo se buscó hacer eco a la reciente Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales, que fortalece el derecho que tienen de fundar organizaciones, sindicatos, cooperativas o cualquier otra organización o asociación para proteger sus intereses, de manera independiente. Esta declaración reconoce “la especial relación e interacción de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales con la tierra, el agua y la naturaleza a las que están vinculados y de las que dependen para su subsistencia”.

 

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