Hagan penitencia para vencer el mal

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

La cuaresma es un tiempo de preparación para reconciliarnos y convertirnos en lo que Dios quiere, personas justas

Polvo eres y en polvo te convertirás / Foto: Brenda Delabra

 

Este Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, que representa la preparación para vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesús, por ello la Iglesia invita a la conversión durante este tiempo por medio de hacer oración, ejercitar la limosna y el ayuno, además de estar en comunión interior con Dios para lograr la justicia en nuestro entorno.

En la capilla del Santo Cristo a las 8:30 horas inició la celebración eucarística presidida por Monseñor Raúl Vera López, concelebrada por el párroco de el Sagrario de la Catedral, Plácido Castro Zamora y el padre Guillermo Álvarez.
Las lecturas del Libro del profeta Joel 2, 12-8 y la carta de San Pablo a los Corintios 5, 20-6,2 nos invitan a meditar sobre el comportamiento interior que nos ha llevado a ser una sociedad dañada por la injusticia en la que la pobreza y desigualdad está en altos niveles.

Durante la homilía el obispo dominico desmenuzó el contenido del Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18  a los fieles que se congregaron en la capilla.

“La religión es un acto de justicia. No podemos cerrar los ojos ante los actos de injusticia. En la primera lectura  cuando el Señor le pide arrepentimiento al pueblo por medio del poder, está hablando a un pueblo que acaba de vivir una invasión terrible de langostas y que lleva a una terrible catástrofe que crea hambre, una situación difícil, no creamos que Dios creó un castigo, sencillamente no hay reservas, los gobernantes y quienes administraban ese pueblo no pensaban que ese día iban a necesitar recursos para comprar lo necesario para reparar el daño tan grande que les hizo la langosta. Entiendan su comportamiento injusto, laxo e irresponsable les ha llevado a no tener prevención para los casos como este porque saben que la langosta es una plaga que puede acabar con todo.

Las langostas que nosotros tenemos es el capital internacional al que nuestros gobernantes se han puesto de rodillas, hay un desastre en este país, está desmontado. Nos han quitado mercado interno, si exportamos mucho, el otro día que estaba examinando a los candidatos a diáconos permanentes ni uno trabajaba para una industria mexicana aquí en Saltillo, todos con nombres de empresas extranjeras, es en lo que nos han convertido, nosotros ya no tenemos una producción propiamente, ni siquiera producimos los alimentos para nosotros. Los dueños del petróleo comprando gasolina a Estados Unidos, este es el México que nuestros gobernantes han creado, un México de rodillas ante el capital internacional por interés de ellos, pero eso si la gran diferencia del salario mínimo con el salario que conocemos más grande en México es de 300 veces, el salario más grande de un gobernante es 300 veces mayor al salario que gana el obrero.  Aquí en saltillo los obreros ganan 2 mil pesos por semana,  en las automotrices les están bajando el salario a los ingenieros aquí. Hermanas y hermanos aquí hay un desastre nacional y la conversión no tiene que ser así tan superficial como: yo guardo la Cuaresma porque yo no como carne los viernes, porque ya tomé ceniza y voy a vivir el viacrucis en semana santa, hermanas y hermanos por eso nuestro Señor nos pide ante Dios que sea su conversión”, destacó nuestro Obispo.

En este inicio de preparación estamos invitados a practicar la penitencia a través de la oración que nos ayuda a entender cuál es el

Conviértanse y crean en el Evangelio / Foto: Brenda Delabra

lugar de Dios en la vida personal, comunitaria y social, esto nos llevará a ver con claridad lo que somos en nuestro entorno. La limosna no es dar u ofrecer lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos con las personas que lo necesitan como el pobre con ropa, alimento, proporcionándole no sólo en forma económica o especie, sino también dentro de nuestras posibilidades físicas ayudarlos a construir una estructura donde se le proporcionen los derechos a tener una vida digna, en la que tengan un  trabajo y salario que les permita vivir.

Y que a través del ayuno entendamos las necesidades del otro, que no sea solamente el dejar de tomar alimento, sino dejar la avidez egoísta de comodidad y de satisfacción a un lado. La invitación es tener la empatía con quienes sufren hambre a diario. Fray Raúl Vera pidió a la feligresía practicar la penitencia, limosna y ayuno buscando la verdadera reconciliación con Dios y nuestros hermanos. “Cuando tú ayudes, cuando hagas oración, cuando des limosna hazlo delante de tu Dios, hazlo por el acto de justicia, el reconocimiento del creador que tienes deberes con él que son personales, son deberes que también tienes con el hermano”.

 

 

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