Hagamos verdaderos milagros

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

En el inicio de cursos del Seminario de Saltillo se invitó a alumnos y personal administrativo y docente a realizar acciones que transformen y dignifiquen a la sociedad

Seminaristas, formadores y docentes invocan al Espíritu Santo en su inicio de cursos 2017

Luego de un periodo vacacional, el personal administrativo, docentes, formadores y alumnos del Seminario del Sagrado Corazón de Jesús iniciaron un nuevo ciclo escolar para continuar con su formación en filosofía y teología, mismo que encomendaron al Espíritu Santo para afrontar las nuevas tareas en esta institución.

Una celebración eucarística fue celebrada en la capilla del Seminario Mayor en dónde los seminaristas acompañados de sus familias agradecieron a Dios el inicio de una nueva etapa, en el caso de quienes ingresan,  y un paso más en su preparación para el ministerio sacerdotal para quienes reingresaron, comprometiéndose a dar lo mejor de sí en este llamado que Dios les hace.

Durante la Santa Misa presidida por Fray Raúl Vera López, los sacerdotes formadores y los seminaristas, escucharon el llamado de nuestro obispo a ampliar su visión a los más alejados de la Iglesia y a solidarizarse con ellos y sus hermanos con quienes comparten la vida: “Desde hoy comprendan que la enseñanza de Dios no se queda en los muros del templo; que su pensamiento y deseo vaya más allá de un apostolado y una estructura parroquial.  No vean su vida en el seminario como un internado, esto es una formación seria en donde todos somos responsables del crecimiento de los demás”.

Docentes y formadores realizan la profesión de fe

Así mismo, en su homilía, nuestro obispo señaló que es importante que veamos por quienes nadie quiere ver y que son los más necesitados. Mencionó el caso de la población de Hércules, quienes experimentan condiciones poco humanas para construir una vida digna y a quienes pocos desean atender de forma íntegra y exclamó: “Algún día ustedes se ordenarán para la Iglesia; no tengan una visión reducida de su ministerio. Hay que trabajar para desaparecer las estructuras que se crearon para atemorizar a la sociedad. La gente que busca sus desaparecidos, los migrantes. Cristo vino a cambiar las estructuras de muerte”.

Por último enfatizó que los milagros que espera ver la iglesia no son aquellos que son divinizados, sino las acciones que se preocupan por los pobres. “En nuestra diócesis hay muchos milagros que no tienen nada que ver con escarcha, ni con apariciones; existe una casa del migrante que se levantó en tan solo 6 meses y ahora alberga a muchísima gente en su paso por nuestro territorio hacia estados Unidos, existe un Centro que busca defender los derechos humanos de las personas del cual han nacido algunos colectivos de gente organizada, existe un libro que nació de un taller que se dio en la cárcel, donde los reos a través de sus textos cuentan la tortura y las condiciones de vida que hay ahí adentro; son esos milagros los que necesitamos”. Finalizó.

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