Fortalecer proyectos pastorales y obedecer: Sentimiento de Fray Raúl Vera al presentar renuncia al Papa

 

Jacobo Ordoñez

jacoboodonez@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila a 1º de junio del 2020

 

En todos los lugares he aprendido; gracias a ustedes yo he podido caminar en un trabajo pastoral… Gracias… Gracias a sacerdotes, laicos, laicas, religiosas, religiosos. Muchas gracias. He aprendido mucho con ustedes”…

 

Fray Raúl Vera suele estar rodeado de grupos, saludando uno por uno y bromeando con todos. Foto de Archivo, Adal Godinez.

En medio de la pandemia del Covid-19 provocada por el virus SARS-CoV-2 que tiene al mundo entero en aislamiento físico y una crisis sanitaria y económica, y que podría incluso durar dos años, festividades y tragedias suceden en la vida política y religiosa. El canon 401 del Derecho Canónico, regulación jurídica de la Iglesia católica, marca que un Obispo al cumplir los 75 años, debe presentar renuncia a su superior inmediato, el Santo Padre, quien dará respuesta apropiada según las necesidades de la misma Iglesia. Hecho que ha experiementado ya el Obispo Raúl Vera López.

El 21 de junio del 2020, el Obispo de Saltillo y fraile dominico José Raúl Vera López, cumplirá la edad para presentarse al Papa Francisco. Tanto quienes están en favor de su lucha en defensa de los derechos humanos, como quienes lo consideran un personaje incómodo para el desarrollo de sus quehaceres, están al pendiente de lo que el sucesor de Pedro indique; ambas partes, desean que se favorezcan sus propios intereses.

A través de un diálogo virtual convocado a través de las cuentas de la Diócesis de Saltillo en Facebook y YouTube, Monseñor Vera ha expresado este lunes 1º de junio que ha enviado ya su carta renuncia al Santo Padre. Debiendo estar nostálgico por pensar en su trabajo en el Episcopado Mexicano por 32 años, se le encuentra con un semblante tranquilo, contento, de buen ánimo y un atinado sarcasmo de vez en cuando. Ha dejado claro que ha cumplido el requisito y también su deseo por seguir trabajando por la Iglesia, desde el sentido de justicia que el Señor Jesús dejó de ejemplo, y sin prisa por salir de esta diócesis.

Las cámaras de las redes sociales que transmitieron desde la casa en la que vive el Obispo en el centro de Saltillo, permitieron que hubiera una virtual interacción con él, en la cual además de periodistas y feligresía, se dieron cita integrantes de diferentes organismos que el mismo obispo preside o de los cuales es parte; evidentemente también integrantes de las Diócesis de Ciudad Altamirano y de San Cristóbal de las Casas. De entre las más de cuarenta preguntas que alcanzó a responder, aclaró que sí era cierto que había interpuesto su renuncia al Santa Padre, tal y como se indica en el derecho canónico y que es el mismo Santo Padre que dará una respuesta. Al no saber la reacción que tendrá el Papa, dejó a éste la fecha en que habrá un nuevo Obispo. Uno de los momentos en que más rió fue cuando le cuestionaron si dejaría de dar misas y a dónde se irá. Un obispo nunca deja de ser obispo, pues no se pierden facultades, comentó, pero si no fuera adscrito o titular de una diócesis, deberá pedir licencias para celebrar sacramentos al titular; sobre su destino, dijo no pensarlo, pues sigue estando en funciones en la Diócesis de Saltillo bromeando que no sabe a dónde lo estarán mandando algunos.

La Diócesis de Saltillo aprovecha el entusiasmo de su Obispo a quien le gustan las fiestas y los grupos y ha invitado a unirse a los festejos en el mes de su cumpleaños, a diferentes organismos y colectivos sociales para que lo acompañen durante las Celebraciones Eucarísticas que durante la Jornada Nacional de Sana Distancia ha celebrado diariamente desde una pequeña capilla que hay en su casa. 

Para despedirse del diálogo de hoy, Fray Raúl respondió una última pregunta con la que aprovechó para decir que le gustó muchísimo estar en la Diócesis de Saltillo, pues creció y aprendió mucho, pues no conocía el norte. Dijo que la obediencia le llevó a la sierra, en el tiempo en el que estuvo en Guerrero, a la selva, en el tiempo en que estuvo en Chiapas, y al desierto, en el tiempo en que ha estado en Coahuila, por lo que dijo ser un afortunado. “En todos los lugares he aprendido; gracias a ustedes yo he podido caminar en un trabajo pastoral… Gracias… Gracias a sacerdotes, laicos, laicas, religiosas, religiosos. Muchas gracias. He aprendido mucho con ustedes”.

Por la actitud del Obispo Vera en las últimas celebraciones que ha ofrecido y el diálogo del día de hoy, se le encuentra muy ubicado en el noreste mexicano, aún con varias luchas sociales a fortalecer y un plan diocesano de pastoral que debe seguir instalándonse en la mente y el corazón de la feligresía. Don Raúl Vera López, es parte de un pequeño grupo de obispos Latinoamericanos que optaron por el pueblo, por los pobres y por la defensa de los derechos humanos como Oscar Arnulfo Romero, Elder Cámara, Pedro Casaldáliga, Sergio Méndez Arceo y Samuel Ruiz, estos dos últimos Obispos mexicanos.

Don Sergio Méndez Arceo, “el Obispo Rojo” (Obispo de Cuernavaca de 1952 a 1982), retirado de su cargo, desde la Casa de las Hermanas Misioneras Franciscanas de la Inmaculada, en Ocotepec, Morelos, apoyaba las movimilizaciones en pro de la defensa de los más necesitados de toda América. Don Samuel Ruiz García, “el Obispo de los Pobres” (Obispo de San Cristóbal de las Casas de 1960 al 2000), cuando le aceptaron la renuncia, desde su casa de Querétaro, se desplazaba para el mundo entero como mediador de indígenas o conflictos latinoamericanos. Fray Raúl Vera aprendió del pueblo a ser Obispo, y también de estos hermanos suyos del Episcopado Mexicano.

 

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