Estemos en comunión con Dios

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

01 de agosto de 2018

Saltillo, Coahuila

A través de la vocación individual busquemos ser instrumentos de cambio en el mundo

Cada día más fieles se encomiendan al Santo Cristo de la Capilla. Foto: Brenda Delabra

La oscuridad del cielo a las 5:30 horas cobija a las y los fieles que viven el novenario al Santo Cristo de la Capilla, a quien entregan sus peticiones, su agradecimiento, además de encomendarse antes de dirigirse a su trabajo. La afluencia  de devotos se incrementa día con día y esto habla de la comunión que el pueblo tiene con Dios a quien se debe responder con un cambio de mentalidad y perspectivas que de acuerdo a nuestra vocación sumen a la construcción de la casa común que es México.

Hoy en el quinto día de este novenario “Ustedes son mis amigos, Jesús y los jóvenes”, en el que a través de la figura del apóstol san Juan se nos invita a tener una amistad con Jesús, analizar cuál es nuestra vocación como hijos, padres, madres, esposa, esposo, hermana, hermanos, trabajador y cuál es el testimonio que estamos dando hacia el prójimo.

Monseñor Raúl Vera en su homilía dijo que la vida de Juan y su testimonio es una bella historia en la que se narra el fruto de lo que significó vivir cerca de Jesús, a quien escucho, vio, contempló y tocó junto al apóstol Andrés y los demás discípulos, por ello dieron testimonio de la vida eterna, pues “Dios es luz y en Él no hay tinieblas”.

“El hecho de que Dios sea luz nos dice que en Él está la verdad completa, en el está la explicación del sentido de la vida humana porque Él la creó y Él mandó a Jesucristo a la tierra. Dios se ha hecho hombre y a muerto por nosotros y en su ser divino ha matado nuestro pecado, al morir Él paga la muerte a la que nos condenó Satanás y entramos de nuevo por medio de Él a través de la gloria que nos comunica en su cuerpo y su sangre, la gloria que nos comunica con el Espíritu Santo, la gloria en la que entramos en comunión con Él dice: lo que hemos visto y oído se lo anunciamos para que estén con nosotros”.

Estar en comunión con Dios es parte de la alegría que el cristiano debe reflejar en su entorno y ayudar a los hombres a entrar en la vida eterna. Jesús nos entregó a María como madre nuestra, al verla al pie de la cruz y decir: “mujer ahí tienes a tu hijo, y al discípulo amado (Juan) ahí tienes a tu madre y desde ese momento la recibió en su casa”.

Estar en comunión con Jesús es tener una amistad que hará rendir frutos en la tierra. Foto: Brenda Delabra

La relación del apóstol san Juan con María nos lleva a tomar la vocación de ambos como un ejemplo para como sujetos en la sociedad construir la casa de Dios en la tierra.

“María quiere la  construcción de un templo y eso tiene que ser México un lugar donde Dios pueda vivir, México tiene que volver a ser de los mexicanos no es necesario decirles que nos quitan los metales, que nos quitan los energéticos, que nos quitan el sistema de producción, todo lo han desbaratado los gobiernos que hemos tenido, para que vengan a reinar los grandes capitales del mundo. México es nuestra casa, la que tenemos que rescatar, pero la vamos a rescatar de nuestra comunión con Cristo y nuestra comunión con el padre. La luz que recibimos de ellos, de la verdadera naturaleza de la sociedad que es el lugar en donde deben vivir todos dignamente, en donde el obrero gane un ingreso justo y digno para que los padres puedan atender a sus hijos y los padres puedan estar tiempo con sus hijos; y no los tengan explotando horas y horas con un mísero trabajo, entremos en esa conciencia”, pidió el obispo dominico a los participantes del novenario.

Y dejó como tarea ser cristianos e hijos de Dios dignos, capaces de ser instrumentos de restauración de la historia e instrumento de cambio en el mundo.

 

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