Espíritu de servicio

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

09 de abril de 2019

Saltillo, Coahuila 

De la hermana Concepción a quien le molesta el sufrimiento del desvalido por la injusticia social

 

La hermana Concepción visita los domicilios de quienes solicitan ayuda. Fotografía: Brenda Delabra

“Es muy difícil, le pido a Dios, no me alejo de Dios, tengo mis niños Dios, tengo a mi madre santísima, me levanto y le pido porque ¿a quién más le pido?  A veces la gente me humilla, me lastima, pero ellos no están en mis zapatos madre, no es fácil, la vida es difícil”, son las palabras de la señora Delfina Olvera a la hermana Concepción García Espinoza titular de Cáritas Episcopal.

Ser integrante de una familia grande, tener el ejemplo de su mamá la señora Ponciana Mendoza (+) y a su papá el señor Francisco García  de participar en las actividades de la parroquia Santo Cristo del Ojo de Agua, pertenecer al grupo juvenil y la Legión de María Juvenil, la llevaron a descubrir su vocación como religiosa. Fueron las Hermanas Catequistas Guadalupanas con quienes decidió ingresar a la vida consagrada después de vivir un retiro un fin de semana. Dejó la preparatoria para ingresar a la congregación a pesar de tener la inquietud de estudiar enfermería o sistemas computacionales, carrera que estaba en auge.

A diario agradece a Dios por la vida, se alista para asistir a la Santa Misa junto a sus hermanas, rezan las Laudes y hacen oración personal. Luego de tomar el desayuno cada una sale a realizar las actividades correspondientes. Las visitas a beneficiarios y beneficiarias de Cáritas Episcopal es parte del trabajo que diariamente hace la hermana Conchis, en donde ve el dolor del prójimo, sus necesidades y las injusticias que viven como es el  caso de la señora Delfina Olvera quien trabajaba en la empresa de limpieza Omega.

“Una compañera revolvió sarricida industrial con cloro y no le avisó a nadie. Llega el patrón y me lleva a trabajar porque ella no fue a su área… Yo llegué, destapo el bote y truena; para arriba se hace una nube de humo y ya no pude salir de ahí”, recuerda que alcanzó a tocar la alarma de emergencia pero después de dos meses y medio recobró el conocimiento el 3 de febrero de 2015. La consecuencia de este accidente el desarrollo de cáncer.

La hermana Concepción García Espinoza siempre ha tenido el don de servicio a los demás. A pesar de que su congregación está encaminada a la educación en colegios o impartir catequesis en parroquias, aceptó la misión de Cáritas que es ayudar a personas en vulnerabilidad, quienes solicitan el apoyo de transporte, salud, vivienda, orientación en aspectos jurídicos, apoyo en casos especiales como funerales, cirugías o mediación con los hospitales.

Un reto personal y para la congregación  

“Es un reto para mí congregación y también personalmente. Venir a tener este proyecto que es muy loable, me gusta estar en Cáritas, yo creo que es algo de mi personalidad de poder gestionar. He tenido satisfacciones en Cáritas hemos podido ayudar a una persona, ir a otras instancias para ser solidarios en una cirugía intervino Cáritas de Saltillo, el DIF, gobierno del estado, nosotros (Cáritas Episcopal), y otras Cáritas de Guadalajara y Torreón, gracias a estas instancias pudimos colaborar para la cirugía de un muchacho que tenía fractura de cráneo”.

La señora Delfina Olvera vive una situación crítica de salud y económica. Fotografía: Brenda Delabra

La hermana Conchita se ha convertido en una trabajadora social empírica al hacer las visitas a domicilio y levantar el análisis socioeconómico para determinar el tipo de apoyo que se otorgará al solicitante, esta tarea es demandante porque además debe buscar apoyo con otras instituciones.

Para ella esta labor ha cambiado su perspectiva de brindar el servicio porque no es solamente otorgar el apoyo en medicamentos, económico o pago de servicios. “Un gran amor a Dios, amor a las personas. Tener una gran capacidad de escucha porque muchas de ellas si vienen necesitadas de bienes materiales pero también vienen con una gran necesidad de escucha, de cariño, de que ellos sientan que está otra persona acompañándolos en su soledad que le digan ánimo tiene en alguien en quién apoyarse”. 

Una de las aspiraciones de la hermana Concita es conformar un equipo que salga a trabajar en el campo con el objetivo de no solamente levantar el análisis socio económico, sino visitar y hacerle compañía a los solicitantes que en su mayoría son adultos mayores. Además de echar a andar un proyecto, “Estoy trabajando un proyecto de taller de oficios para aquellas personas vulnerables que son mal remunerados o no tienen empleo, por la educación no tienen oportunidad de sacar adelante, quiero con la ayuda de Dios y con ayuda de las personas echar a andar este proyecto”.

Verla por los pasillos del Obispado de Saltillo con su habito azul, blusa blanca y cabello lacio recibiendo a las personas que buscan ayuda, solicitando copias de recetas, gestionando algún tipo de ayuda, no le fatiga al hacer con gusto el trabajo pues al ingresar a la vida consagrada tuvo que disciplinarse, tener una vida metódica a diferencia de su adolescencia donde gustaba ir a bailes, salirse de su casa sin avisar o pedir permiso, o como cualquier niña tener peleas con sus hermanos. Actualmente la vida en comunidad y ver la injusticia reflejada en las personas que la visitan en su oficina le anima a mantener la disciplina, las ganas de ayudar al prójimo.

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