Enriquecedora visita

 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

A Ocampo, Coahuila donde laicos manifestaron las necesidades para poder caminar, actuar y transformar  

 

04 de junio de 2019

 

Socorrito es testigo de cómo las familias se han alejado de la Iglesia. Fotografía: Brenda Delabra

El pasado 1 y 2 de junio, el Obispo de la Diócesis de Saltillo, visitó el municipio de Ocampo, ahí se reunión con fieles de la parroquia Santa Catalina de Siena, quienes mostraron las necesidades que el pueblo tiene no sólo en torno a la religión, sino a problemáticas sociales.

La visita inició el sábado por la tarde, el grupo de Catequesis recibió e hizo una caminata desde la parroquia de Santa Catalina de Siena, hasta la capilla de San Judas Tadeo, acompañados por nuestro Obispo Raúl Vera, y el párroco, padre Héctor Raciel de León. Ahí hubo una celebración de la palabra, niños, jóvenes y adultos escucharon el mensaje del dominico que además bendijo la imagen de San Judas Tadeo. Al finalizar se dio una convivencia con las familias y posteriormente el grupo de10 catequistas externó sus inquietudes.

Cada una de las catequistas y Chema el único hombre en el grupo, se presentaron, Dania expuso: “Tenemos ocho grupos, se inscribieron al principio 135 niños, ahorita tenemos 90, pero la mayor preocupación es que tenemos 944 niños de kínder hasta preparatoria y de esos solo tenemos 90, hay 854 que no sabemos dónde están. Queremos hacer una estrategia para traer más niños, ¿qué vamos a hacer? Para nosotros como catequistas es algo preocupante”.

Hicieron saber además que una vez al mes tienen preparación para instruir la catequesis cada sábado a las y los niños que asisten, además de tener charlas con los padres de familia también una vez al mes, pero no es suficiente, al requerir también la presencia y apoyo de un sacerdote, alguien que sea el líder en la comunidad donde las mujeres se hacen cargo de las familias porque los hombres trabajan en las minas de Zacatecas, Durango, Chihuahua y Sonora, situación a la que le atribuyen la deficiencia en educación de los valores.

“Las familias no inculcan valores, los niños no se acercan a la Iglesia y no tenemos un padrecito de planta”, reclamó la maestra Martha.

Monseñor Vera respondió que los laicos son quienes forman la iglesia, “Precisamente cuando no hay padrecito, los laicos tienen que tomar su lugar, el padre no tiene que estar aquí, tienen que formase como los laicos, hay que trabajar con las familias, hay que poner una pastoral familiar en donde los esposos que no están aquí al menos tengan una atención”.

La hermana franciscana Isabel Berrones, comentó que se hacen talleres para padres, pero son solamente asiste mujeres. El caso que Chema presentó fue la falta de un grupo juvenil, a lo que el obispo respondió: “Tienen que evolucionar y dar un paso más allá, crear una catequesis para jóvenes y adultos, pasen a otro nivel”.

Necesidades de las pastorales

Con el antecedente de la forma de vida en Ocampo, la mañana del domingo mujeres que son parte de grupos o pastorales, también externaron su deseo de recibir más formación para acompañar a un pueblo donde la violencia golpea a las familias, y a la sociedad pues se han dado secuestros dentro del pueblo, y no se diga las rivalidades en periodos electorales.

En un salón que está a la entrada de Ocampo, las mujeres llegaron a cuentagotas. Después de escuchar las palabras de fray Raúl Vera se tornaron en confianza, acompañadas y con la esperanza de ver pronto un cambio que permita despertar a la población hacia una vida en comunidad.

El entusiasmo no es suficiente, se requiere preparación para evangelizar. Fotografía: Brenda Delabra

La primera en tomar la palabra fue María Virginia Rodríguez, quien se considera lectora al aceptar que no tiene la suficiente preparación para considerarse parte de la Pastoral Litúrgica, es madre de cinco hijos, el menor tiene 18 años, es con el que más batalla, pero busca ser una madre justa pues destacó no le gustan las injusticias, situación que le genera conflictos. “Me gusta decir lo que siento y eso hago en una junta de consejo y me gusta decir lo que veo mal dentro de, no me gusta quedarme callada, no me gusta que me digan lo dejamos así y seguimos adelante, que no me dejan o no me apoyan dentro de lo que veo que está mal dentro de la parroquia me desanimo, eso de los sacerdotes son tres, muy diferentes pero cuando vienen llegan tarde y vienen encarrerados”.

Juanita Magdalena es la sacristana y también participa como lectora, “Pues estoy como sacristana, también necesito un poco de capacitación porque de repente me hago bolas con los libros, y acudo a los padres o con las hermanas para las celebraciones, toco la campana, preparo todo para la celebración. Cuando no van los ministros, los sacerdotes me pidieron que yo debo traer el copón para llevarlo y eso también me gusta”.

Dentro del servicio que prestan a la Iglesia, está la necesidad de ayudar al prójimo, en una Pastoral Social que aún no toma forma, “No tenemos mucha actividad, somos poquitas, vamos con gente adulta y se les entregan despensas; se acaba de integrar el programa de Cáritas de Monclova”, comentó Leticia Barrera.

Ana Silvia Mendoza es la coordinadora de la Pastoral Social, y fue cuestionada por quien está al frente de la Diócesis de Saltillo de qué hace la pastoral en actividades y qué papel toman cuando hay periodo electoral al ser un municipio donde la efervescencia llega a la violencia.  

“¿No se han puesto de acuerdo con el párroco para decir lo que debemos hacer los cristianos?, es muy feo que la familia este dividida porque uno es de un partido y otro de otro, no se tienen por qué confrontar cosas en las que va ganar el pueblo. Hay que ser maduros en todas nuestras opciones, no son mis enemigos, cada quien en conciencia. Este tipo de cosas nos toca denunciar: ‘yo quiero que quede mi papá porque me va a dar hueso’, no hay que entender la política como un instrumento de beneficio, está mal”, dijo Vera López.

Socorrito Hernández fue catequista, actualmente es la única, ministro extraordinario de la comunión, ella visita a enfermos y les lleva la Eucaristía, se apoya en las hermanas franciscanas, pero dice hacen falta más personas en este apostolado, “Gracias a Dios ya se están integrando señoras esperamos que vaya creciendo el grupo, que se acerquen es un servicio que hace mucha falta, queremos un sacerdote, que uno de los tres cada semana estuviera todo el día para servicio del pueblo”.

Socorrito es adulta mayor y no puede ir a pie durante la semana a visitar a las 24 personas en la lista, en ocasiones es apoyada por laicos que tienen carro o camioneta, pero reconoce que el compromiso es poco y por ello se apoya en la Pastoral de la Salud donde Elisa también busca quien se sume a su equipo.

Juany, enviudó hace un par de años, ella regreso a Ocampo y se puso al servicio de la Iglesia, también en la visita de enfermos, en apoyar actividades, eventos que se hacen en la parroquia, al igual que las catequistas y quienes participan en las pastorales reclama la preparación para llevar un buen mensaje a los enfermos, de ser posible para ser ministro extraordinario de la comunión, además de tener mayor presencia de un sacerdote que conozca la realidad de un pueblo donde han llegado otras iglesias.

“Estamos muy pobres en lo que vamos a ofrecer, no ofrecemos gran cosa porque no tenemos, necesitamos -subsidios- no hay quien nos ilumine, nos enseñe, yo igual que Vicky y todas, siento que necesitamos la presencia de una sacerdote, si no toda la semana por lo menos los jueves y los domingos que tiene que venir, que se vengan todo el día”.

Cada una de las ponencias fue escuchada por nuestro Obispo Raúl Vera, quien dijo estar convencido que Ocampo es atendido como un ejido a pesar de los 4 mil habitantes que tiene, a quienes se les ha atendido como la Iglesia tradicional solamente con sacramentos. Pidió a las mujeres mantenerse firmes en sus apostolados porque ellas son fermento en la tierra, son una semilla para el reino, el compromiso fue hablar con los sacerdotes a cargo de la parroquia de Santa Catalina de Siena para que orienten, instruyan, organicen y preparen a los laicos, con el objetivo de que muchos hagan poco de una manera organizada, buscando una vida en comunidad de interés del uno por el otro, resolver situaciones que sean para beneficio de todos y no de unos cuantos.

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