El silencio, la clave de la oración

Arturo Zuazua Hernández

arturozuazua@diocesisdesaltillo.org.mx

“Debemos estar siempre en la misma frecuencia de Dios”

La comunidad saltillense escucha con atención como poder llevar una vida en oración con Dios. Foto: Arturo Zuazua

Casa Loyola de Saltillo presentó la conferencia denominada “El cultivo del silencio interior”, impartida por el presbítero jesuita Alexander Zatyrka la cual se desarrolló en el templo de San Pablo Apóstol ubicada al norte de la ciudad.

El sacerdote comenzó diciendo la importancia que tiene el aprendizaje a prueba personal, pues esto nos ayuda a tener un encuentro con Dios y no verlo con un objeto; “La presencia de Dios de alguna manera nos va marcando en nuestra vida, la experiencia de Dios es dejar de atender a un “sí mismo” (del ego)”, señaló.

Refirió que la experiencia de Dios no es un “soy” frente a un “eres”, sino que es mejor un “siendo juntos”, pues nosotros debemos seguir a Cristo al unísono. Mencionó que Dios siempre está transmitiendo, sin embargo debemos tener nuestro radio en la misma frecuencia para poder entender el mensaje.

Comentó que cuando nosotros tenemos preguntas hacia una persona buscamos silencio y soledad para poder realizarla, es así mismo que debe ser la relación con Dios, debe ser una relación de persona a persona; “La iglesia ofrece espacios idóneos para la comunicación personal con Dios como lo es la capilla del Santísimo”, dijo.

“Debemos estar en la misma sintonía con Dios para poder entender su mensaje”. foto: Arturo Zuazua

El Jesuita Alexander Zatyrka compartió con los asistentes algunos ejercicios a desarrollar para tener una mejor atención pieza fundamental en nuestro encuentro con Dios.

1) Dedicar tiempo para ir desarrollando cada uno de los sentidos (oído, vista, olfato, gusto y tacto).

2) Esforzarse en percibir, recibir/soltar lo que se nos va presentando para no caer en la tentación del juicio o del discurso.

3) Un fuerte obstáculo para toda la vida son las expectativas ya que son semillas de frustración, ira y desánimo.

Recalcó que en la oración frecuentemente se presentan distracciones, sin embargo no debemos preocuparnos o molestarnos por las mismas, sino mejor tomarlas como visitas incomodas;  “Para escuchar  Dios debemos tener estabilidad, se nos olvida que nuestro corazón  y el cerebro están conectados, un cuerpo en paz tranquiliza nuestra mente”, concluyo diciendo que la Comunicación con Dios ilumina y siempre nos transmite vida, el maestro de la oración cristiana es Jesús.

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