El prójimo que falta

Adalberto Peña

 adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila, 31 de agosto de 2019

“Ustedes han perforado las entrañas de los departamentos de justicia y avergonzado gobernantes”, padre Pedro Pantoja

 

Marcha por las víctimas de la desaparición forzada por las calles del Centro de Saltillo. Fotografía: Adalberto Peña.

Desde 2010, la Organización de las naciones Unidas (ONU), decretó el Día Internacional de las Victimas de Desaparición Forzada a conmemorarse cada 30 de agosto. En Coahuila, este fenómeno sigue latente ante la discrepancia entre las cifras del Estado y las de los diferentes colectivos que siguen en búsqueda de sus familiares; y las familias que día a día viven incompletos pues falta alguna o alguno de sus miembros, dos o más en algunos casos.

La Diócesis de Saltillo, a través del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, A.C. ha acompañado desde 2009 a las familias, principalmente madres, de quienes han sido arrancados de sus hogares, formando así colectivos de unidad, como FUUNDEC y FUNDEM, que se convierten en familia al hermanarse en el dolor de no saber dónde y cómo se encuentran sus familiares.

En 2019, la esperanza por encontrarlos con vida se ha convertido en una exigencia de quienes, valientemente, han decidido hacer visible el fenómeno que lleva implícito el hecho de vivir un verdadero calvario para conseguir que las autoridades les atienda, escuche y tomen en cuenta las propuestas y peticiones ante una situación en la que, en la mayoría de los casos, impera la impunidad y el desinterés.

Una Misa fue celebrada en la Catedral de Santiago, no solo para pedir por el bienestar de quienes están desaparecidos, sino para tomar fuerza y continuar con la incansable búsqueda, y ¿por qué no?, como una exigencia a los pastores de ésta diócesis a ser sensibles ante esta situación y tomar acción según lo ha pedido Francisco: formar una Iglesia en salida y acudir a las periferias existenciales, mismo objetivo que se persigue en el Plan Pastoral de la Diócesis de Saltillo: ir con quienes están alejados, aunque a veces, como en estos casos, no se sepa dónde están.

“Bienaventuradas ustedes, mujeres, que con tanto amor e insistencia buscan a sus familiares, recorren caminos, carreteras y no se cansan; porque con todo lo que hacen, hay un reino de justicia y amor que está brotando. Están humanizando a este mundo salvaje, y esas lagrimas con las que ustedes riegan el desierto de un mundo injusto, florecerán”, expresó durante la homilía el padre Pedro Pantoja, quien acompañado de los presbíteros Benigno Martínez, Fernando Liñán y Adolfo Huerta, presidió la celebración y acompañan a los familiares de las víctimas.

Mujeres, de todas las edades, en su mayoría, encabezan la búsqueda incansable de sus hijos, hijas, esposos, hermanos, padres y madres. Fotografía: Adalberto Peña.

Luego de una marcha por algunas calles del centro de Saltillo, las madres, padres, hijas, hijos, familiares y amigos de quienes hoy no están con su familia, acompañados por parte de la sociedad civil, alumnos de algunas facultades y escuelas, se reunieron frente al Palacio de Gobierno para dar lectura a un pronunciamiento en el que exigen la localización con vida de las y los desaparecidos y más apoyo para agilizar la búsqueda.

“Queremos visibilizar la ineptitud de las autoridades, la corrupción e impunidad que impera en nuestros casos con poca o nula investigación. Hoy se necesita buscar la verdad para encontrar la justicia. No podemos seguir solapando, no queremos más simulación. Urge un mecanismo extraordinario forense para la identificación de cuerpos… urge la búsqueda inmediata con vida. Sabemos que muchos corazones ya no laten, pero tenemos la esperanza que muchos más todavía tengan la posibilidad e latir junto a nosotras”. Expresa el pronunciamiento de FUUNDEC- FUNDEM, en voz de Lourdes Herrera, quien busca a su hijo y tres familiares más.

Según datos de los 60 colectivos que conforman el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, provenientes de 22 entidades federativas en el país y tres países de Centroamérica, son mas de 40 mil las personas que hasta hoy están en calidad de desaparecidos y 37 mil personas sin identificar, datos que ellos mismos califican como “no solo números, son vidas, historias y miles de familia que viven en incertidumbre” y que además, aseguran, van en aumento.

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