El Dios de la vida te llama

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

29 de julio de 2018

Saltillo, Coahuila

Joven levántate, da testimonio en la Iglesia y en la sociedad

En la familia es cómo los jóvenes pueden encontrar el apoyo para salir de situaciones difíciles. Foto: Brenda Delabra

El rostro del Santo Cristo de la Capilla es el reflejo del amor que nuestro Señor profesó a su pueblo, hoy en día ese dolor que padeció en la cruz se manifiesta en la tristeza que nuestra juventud vive, al estar rodeados de situaciones que los confunden o llevan por un camino fácil hacia la muerte.

La manifestación de amor que el Pueblo de Dios hace a la imagen del Santo Cristo debe ir más allá de participar durante su novenario, debe trascender con nuestro prójimo, para ello debemos disponer la mente, el corazón y el espíritu para poder acercarnos con aquellos que nos necesitan.

El Evangelio de San Lucas que narra como una madre va a enterrar a su hijo, quienes la acompañan en la procesión se lamentan y a su encuentro con la procesión donde Jesús va sus apóstoles, y al percatarse del sufrimiento de aquella mujer ordena al joven que se levante y le devuelve la vida, es como somos llamados hoy a tocar a las y los adolescentes a las y los jóvenes que atraviesan por momentos difíciles en su familia, en la escuela o bien están mal orientados al encausarse en luchas que van contra la vida.

Durante la predicación el padre Andrés Carrasco Arjón, Misionero del Espíritu Santo, hizo un llamado a las madres y los padres de familia, a los adultos, a las y los abuelos a ser cercanos con sus hijos, sobrinos, nietos, platicando, creando una conciencia y principalmente escuchando las necesidades de cada uno.

“Hoy en día nuestros jóvenes están creyendo que es el camino correcto, los envuelven y ni siquiera están enterados de lo que es en realidad, no están ni enterados de lo que pasa. Hace poco vi un programa argentino, estaban entrevistando a unas adolescentes porque tomaron una secundaria para protestar a favor del  aborto y les decía el reportero ¿sabes lo que es el aborto?, ¿sabes lo qué estás haciendo?, ¿conoces cuáles son las consecuencias? y ella decía: Estoy defendiendo el derecho que tiene la mujer sobre su cuerpo – pero tú sabes que estás asesinando – y no saben. Nuestros jóvenes están sueltos en muchos lugares, llevan una sexualidad irresponsable porque no está cuidada y que los lleva desde jovencitos y jovencitas,  adolescentes a este camino tremendo de la muerte, no sólo para provocarla a otros, sino a ellos mismos porque el organismo de las señoritas se empieza a dañar tremendamente”.

Jóvenes escuchen a Jesús. Foto: Brenda Delabra

Además abordó el tema de los jóvenes que son utilizados para llevar cargamentos de droga de una ciudad a otra por una cantidad de dinero, lo cual les permite llevar una vida con lujos, también habló de la desilusión de no tener los escenarios laborales dignos al titularse como ingenieros o con alguna licenciatura, lo cual provoca desilusión y decaimiento en quienes lo padecen, “Y no tienen más remedio que buscar a ver si son meseros, y no porque sea malo, pero les da una desilusión tremenda en su espíritu, en su corazón y que a veces es muy difícil de compartir y la viven en una soledad espantosa porque a ellos les resulta muy difícil el platicar eso a sus seres queridos de lo desilusionados que están de la vida”.

Situaciones como esta; orillan a la juventud a tomar decisiones como el suicidio, problema mayúsculo en nuestro estado, el cual ataca a todos los sectores de la sociedad. “En una ocasión nos tocó celebrar en el Santuario tres misas de suicidios en una semana, se resta responsabilidad a quienes de forma inconsciente o sumidos en su depresión no se dan cuenta de la salida falsa que están tomando pero no se analiza por qué cayeron en eso. Ese es el escenario de una procesión la que va camino al panteón, pero él que iba caminando era el Dios de la vida, él que trasmitía la vida y la transpiraba con su sola presencia. Cundo ese hombre, Jesús de Nazaret se da cuenta que es un joven detiene la procesión, porque no puede ser que un joven vaya a la muerte, Dios no  quiere que lo vayan a enterrar, Dios no quiere la muerte, la tristeza y Dios no quiere la soledad, Dios no quiere la depresión, Dios no quiere que nos destruyamos, somos sus hijos y él quiere nuestra vida”, destacó en la homilía el padre Andrés.

Como cristianos debemos buscar el acercamiento con alguien que necesita escuchar desde el corazón las palabras de Jesús: “Joven yo te lo ordeno levántate”, para vencer el camino de muerte y pueda animarse, sonreír, vivir y dar el sí al Dios de la vida.

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