El camino a la vida fraterna

Rubí Padilla

rubipadilla@diocesisdesaltillo.org.mx

24 de septiembre de 2018

Saltillo, Coahuila

Séptima Asamblea Diocesana

“Valorando nuestra dignidad, aprendemos a vivir en fraternidad”- Foto: Rubí Padilla

Se llevó a cabo la séptima Asamblea Diocesana en el Colegio la Paz, el 22 y 23 de septiembre a la cual estaban convocados, obispos, presbíteros, diáconos, movimientos y comisiones diocesanas, agentes laicos de todas las parroquias y rectorías, delegados de la vida consagrada, agentes de asociaciones apostólicas y el Seminario de Saltillo.

“Valorando nuestra dignidad, aprendemos a vivir en fraternidad” fue el lema que se tuvo durante esta asamblea.

El objetivo de la Asamblea Diocesana de este año se dividió en tres partes en la primera parte las y los participantes profundizaron las implicaciones de vivir en fraternidad, en la segunda, detectaron el grado de consolidación de las estructuras de comunicación y participación y en la tercera analizaron y compartieron los desafíos que se les presentaron durante esta segunda fase del Plan de Pastoral, todo mediante la oración, la reflexión y el diálogo de todos las y los asistentes.

Para lograr el objetivo presentado las y los coordinadores comenzaron presentando el sentido y el nexo con las asambleas anteriores y dieron un espacio a nuestro Obispo Raúl Vera López para que les diera un mensaje de bienvenida.

 

Sábado 22 se septiembre

En el primer momento a cargo del padre Roberto Carlos Campos Castañeda Vicario de Pastoral,  se profundizaron las implicaciones de

“El camino a la vida fraterna se realiza al favorecer la cultura del encuentro” Padre Roberto Carlos – Foto: Rubí Padilla

la vida en fraternidad, trabajando bajo la conciencia del individualismo en mentalidad y estilo de vida como problema fundamental, que solo podría ser resuelto al reconocer que todos y todas tenemos un mismo origen, que nos hace verdaderos hermanos, con un solo corazón y una sola alma que deberá ser guiada por Dios para vencer el egoísmo, prejuicio y división que no nos dejan avanzar.

“El camino a la vida fraterna se realiza al favorecer la cultura del encuentro que nos ayudará a generar acciones para favorecer la construcción de la fraternidad. La iglesia Diocesana tiene necesidad de ampliar horizontes, abriéndonos a todo ser humano” explicó el padre Roberto Carlos a las y los presentes.

Se dio un descanso a las y los asistentes para después integrarse a las mesas de trabajo; en las cuales compartieron sus opiniones sobre la forma de trabajo, experiencias e impresiones que tuvieron en sus comunidades parroquiales en esta segunda etapa del plan orgánico de pastoral y la cultura del encuentro.

Fue interesante y es importante destacar que en algunas de las mesas de trabajo, llamadas núcleos, algunos de las y los participantes externaron su desacuerdo con la implementación del Plan de Pastoral y la falta de cultura del encuentro, ya que no existía un compromiso fuerte, así como apoyo de los padres para su cumplimiento, ya que para algunos el acompañamiento de los padres en el caminar de este plan pastoral era muy poco o nulo. Sin embargo, cuando se dio el espacio para que las y los representantes de cada grupo externaran sus opiniones ante la asamblea, poco se habló de esta falta de acompañamiento de los sacerdotes y falta de compromiso a la hora de cumplir el plan pastoral en sus comunidades.

Las y los asistentes trabajan en los núcleos.-Foto: Rubí Padilla

Las mesas de trabajo estuvieron dirigidas por un presidente y un secretario que en su mayoría habían recibido un curso preparatorio para ese momento. Las y los participantes estuvieron divididos por los colores del gafete, lo que les permitió conocer las diferentes realidades de las vicarias de nuestra diócesis.

Para cerrar el primero momento Fray Raíl Vera López invitó a la audiencia a poner atención a los signos de los tiempos. “La violencia destaca que hay la pobreza desmedida, los bajos salarios son cosas que están pasando y son signos que debemos aprender a leer. Este proyecto debe hacer crecer a las personas y a la Iglesia Diocesana desde las entrañas. Debemos tener mayor amor a nuestro prójimo, hay que generar cristianos fuertes con sensibilidad hacia otros”.

Además, Monseñor insistió en la importancia de actuar para crecer en fraternidad abandonando la cultura del descarte y la indiferencia: “la cultura del encuentro es despojarnos de la piel de elefante para tener piel de seres humanos. Debemos crecer en una dimensión de nuestra vida humana y Cristiana y así prepararnos para vivir en comunidad”.

El segundo momento estuvo dirigido por Arturo López que convocó a las y los presentes a trabajar para construir una Iglesia Diocesana organizada en la que se lleve a cabo la obra del Señor con estructuras bien consolidadas.

El segundo momento y por consiguiente las actividades del día terminaron con unas palabras de nuestro Obispo Raúl Vera López, quién les recordó a las y los presentes que se está trabajando con un proyecto de pastoral orgánica en el cual “la iglesia debe funcionar como un cuerpo humano en el que cada parte tiene una función. Las pastorales se nutren entre sí para transmitir la gracia del señor. Las estructuras tienen que hacerse presentes en todas las parroquias para que crezcamos en Cristo todos y todas”.

Domingo 23 de septiembre

Para el segundo día se realizó se analizaron  y compartieron los desafíos y oportunidades de cara al objetivo de la segunda fase del plan diocesano y a diferencia del día anterior las mesas de trabajo se dividieron por vicarias y parroquias.

Para el cierre de la asamblea se realizó una misa presidida por el Obispo Raúl Vera López y algunos de los sacerdotes que estuvieron durante la asamblea, sin embargo, a consecuencia de la lejanía de su ciudad, la gente que nos acompañaba de sierra mojada decidió asistir a la misa de 7:00am, para así retirarse después de la última mesa de trabajo.

 

 

 

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