Doce historias que esperan continuar

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila

25 de mayo de 2018

Mujeres plasman en libro, quienes eran sus familiares antes de ser desaparecidos

Jorge Verastegui González, coordinador del proyecto “Memoria de un corazón ausente. Historias de Vida” Fotografía: Adalberto Peña

“Te extrañamos tanto que eres como el aire que respiramos. Cada instante es para nosotros un minuto en el que no te vemos; una hora que no te abrazamos; una semana que no compartimos; un mes que no reímos; un año en que se nos va la vida y que nuestro corazón se encoge de dolor. Lo único que pedimos es volverte a ver. Tan solo eso: tenerte de nuevo”.

Así comienza la carta que Silvia Ortiz Solís escribió a su hija Silvia Stephanie Sánchez-Viesca Ortiz, una de las doce cartas contenidas en el libro “Memoria de un corazón ausente. Historias de vida” que pretende continuar con la visibilización de la lucha que miles de personas emprenden al buscar a sus familiares, victimas del fenómeno de la desaparición forzada.

El material fue presentado este viernes 25 de mayo en la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila por el coordinador del proyecto, Jorge Verástegui González; Florín Guerrero, estudiante de la maestría en derechos humanos de la Universidad de Estrasburgo, Francia; el presbítero Pedro Pantoja, asesor de la Casa del Migrante en Saltillo; Lourdes Herrera, madre de Brandon Acosta Herrera y Yolanda Vargas González, madre de Brenda Zúñiga Vargas, así como Fray Raúl Vera López, Obispo de la Diócesis de Saltillo.

“Memoria de un corazón ausente” es la recopilación de doce historias contadas por mujeres que son madres, hermanas o esposas de personas desaparecidas; historias que, más allá de los casos,  dan cuenta al lector de cómo eran y qué hacían antes de ser arrebatados de su entorno. Además, cada una de ellas incluye una carta escrita a sus familiares dejando expuesto una parte importante de su corazón.

El coordinador del proyecto, Jorge Verástegui, quien se unió a la lucha al vivir de cerca los estragos de la desaparición forzada, menciona que es importante preservar la memoria de quienes no se sabe donde están recordando detalles específicos: “Estas personas existen, tienen sueños y una familia que les espera. No podemos permitir que se olvide quienes son ellos. Es un proyecto donde se abre el corazón para compartir quienes son nuestros familiares. Pretendemos cambiar la narrativa para decir que hablamos de vida y no de muerte, no pretendemos que nos comprendan, sino que entiendan la búsqueda con todos los riesgos que esto implica”.

Parte fundamental del proyecto, lo conforman las mujeres que desde su dolor cobran fuerza para salir a la calle y plasmar en hoja y tinta los recuerdos de sus familiares, a veces vagos a causa del deterioro físico provocado por la edad. Lourdes Herrera, madre de Brandon Acosta, apunta que las 141 paginas del libro son insuficientes ante la gravedad del problema: “Nuestros hijos e hijas no son un número, tienen nombre, familia y hogar y los esperamos con amor. Día a día nos levantamos con más fuerza para luchar. Este libro es un tesoro para nosotros, pero debería contener más de 30mil hojas, una por cada desaparecido que hay en nuestro país”.

Fray Raúl Vera López, O.P., Obispo de la Diócesis de Saltillo Fotografía: Adalberto Peña

Nuestro obispo, quien se ha preocupado por defender los derechos humanos y acompañar a los familiares de nuestros desaparecidos en su búsqueda incansable, agradeció la materialización de este proyecto y reconoció la fuerza de quienes hacen frente a este fenómeno: “Al leer este libro, uno comienza a entender el proyecto de vida que es truncado por la desaparición forzada, un medio de control a la sociedad; la vida humana es material de desecho en orden a fines criminales. Este país es un país violentado estratégicamente. Gracias Jorge Verastegui y Felicidades a quienes participaron, su tinta era la sangre de su corazón por amor a sus familiares. Esto refleja el motor que mueve a estas personas: el amor”.

Conocer los rostros de las y los protagonistas y poder leer entre cada línea el dolor, la desesperación, la impotencia, pero también el coraje, la entrega y la esperanza hará que cada página y cada historia de vida sacuda el corazón del lector provocando una visión diferente hacia el problema de la desaparición, tan cotidiano como los días de Silvia, Adela, Antonio, Dora, Daniel, Gabriel, Brenda, Bertha, Olga, Evelyn, Víctor, Diego, David y Brandon antes de no saber en donde se encuentran.

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