Discernir y actuar para eliminar las injusticias

 

Jacobo Ordoñez

jacoboodonez@diocesisdesaltillo.org.mx

Saltillo, Coahuila, México a 29 de julio del 2020

 

Hoy se nos invita a que hagamos un discernimiento si nuestra vida realmente está impactando a la sociedad para que no existan tantas injusticias, tantos abusos, tanta miseria, tantos asesinatos de mujeres, tantos percances en los niños, tanta muerte.

 

El Santo Cristo de la Capilla nos pide el discernimiento y la acción Foto: Equipo diocesano de comunicación

El tema para reflexionar durante el segundo día del Novenario del Santo Cristo de la Capilla en Saltillo es el discernimiento y la conversión, respecto a la vida humana personal y colectiva para decidir lo que nos conviene hacer ahora. A partir de las lecturas del día y el inicio de la oración al Santo Cristo en tiempo de Pandemia que dice: “Ante el misterio del inmenso amor que nos has revelado en tu Cruz, queremos confiarte nuestra vida y la de nuestras familias y comunidades”, el Obispo Raúl Vera, en su homilía de esta mañana, en la primera misa del día, justamente nos pidió actuar por nuestra comunidad. El señor Obispo nos recordó que debemos incidir para modificar las condiciones de injusticia que viven migrantes, trabajadores sin salarios dignos, personas en la calle, niños, y demás personas que sufren a nuestro alrededor y son invisibles ante nosotros, que nos quedamos en rezos y sin acciones. Algunas de las palabras que a las 5.30 de la mañana ofreció desde su cátedra, son las siguientes:

¿Cómo es que saben discernir las condiciones atmosféricas y no saben discernir los signos de los tiempos en que están ustedes viviendo? No saben ustedes distinguir lo que tienen que hacer para que este mundo sea más justo. Entre lo justo y lo injusto.

Queridas hermanas y queridos hermanos, después viene una advertencia terrible. Por qué nuestro Señor, después de advertir que nosotros discernamos lo que no está bien y lo que está bien, que nosotros discernamos entre lo justo y lo injusto, entre lo que ayuda a la vida humana y entre lo que ayuda a la comunidad humana a desarrollarse como Dios quiere, con salud, con dignidad, con verdadero sentido de su vida para que Dios le dio, su inteligencia, su voluntad, sus sentimientos, su cuerpo, todo esto en la realización de un mundo en el que todos tenemos que pensar en todos.

Nuestro Señor en medio de todas advertencias dice: “Ponte en paz mientras vas en el camino a ver a la autoridad, porque no sea con aquel que te pone una queja. Ponte en paz con él antes de llegar a la autoridad, porque no sea que la autoridad te ponga en manos del juez, el juez te entregue a la policía, el policía te meta en la cárcel y no salgas hasta pagar el último centavo. Ponte en paz con el que te pone pleito, con el que te ponen una queja”.

Hermanos, aquí hay una palabra muy profunda de Cristo. Todos esos pobres que hoy vemos por la calle, toda esa gente que no tiene cómo vivir, todos esos migrantes que están viviendo en Estados Unidos y que hasta los niños están como prisioneros, sus hijos, cómo separan a las familias, los padres de los hijos, toda esa gente. Toda esa gente que está quedando sin trabajo, y nosotros en lugar de ponernos disciplinados, precisamente para que esta Pandemia sea controlada, para que haya menos contagios. Y digo de paso, que Coahuila ya llegó a más del 70% de las camas ocupadas de sus hospitales (el estado está en el 71% de ocupación hospitalaria) ya entró en una situación de falta de seguridad para que tengan los enfermos, los que se contagien, tengan una atención en un hospital. Ya entramos en una emergencia. Sepámoslo para que dejemos de contribuir al desorden…

…Esto es lo que quiso decir Jesús. Fíjate bien. Todos vamos caminando ante Dios. Y ese mundo desordenado al que contribuimos por nuestros excesos. Ese mundo injusto al que contribuimos, que a base de las ganancias injustas, los que trabajan en las fábricas, los que trabajan en cualquier lugar, no tienen el salario justo. Un desarreglo social que se ha hecho en México en el que el 54% de los trabajadores no tiene un salario justo. No crean ustedes que Dios al final no nos va a preguntar por todo eso. Dios nuestro Señor nos lo dijo en el capítulo 25 de Mateo, cómo nos va a hacer el examen: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber”. Pero no se trata nada más de darle un taco al pobre que llega a mi casa, sino cómo vamos a trabajar para que tengan un salario seguro todos los mexicanos. Cómo vamos a hacer el arreglo social, político, económico, de todo tipo, cultural, que todos tengan acceso a la educación, que todos tengan una preparacíón, y que todos tengan derecho a que se les proporcione un salario justo en un trabajo digno.

Queridas hermanas, si nosotros vamos en la vida sin voltear al lado, a todos estos. Ellos van a ser nuestros acusadores cuando lleguemos ante a Dios. Ellos, los pobres. Ese mundo del que no nos preocupamos porque a nosotros nos va bien. Éste es el discernimiento que hoy nos pide el Novenario del Cristo de la Capilla. En ese discernimiento de que nosotros tenemos que hacer algo para que las injusticias no sigan caminando, para que los desórdenes no se sigan dando, y que el día de mañana tengamos copados los hospitales hasta arriba de su cupo y que haya gente que esté allá afuera esperando atención, y que porque no tiene atención, se cae muerta afuera de los hospitales. Le vamos a dar cuenta a Dios de que nosotros no hicimos nada.

Dentro de la misma casa cuando veas a alguien que está haciendo desórdenes, dile: “Por amor de Dios, piensa lo que estás haciendo, no contribuyas a ese desorden que hay en la sociedad, para que se multipliquen los contagios. No podemos hacerlo”. Ese es el sentido que tiene la sana distancia y el sentido que tiene el que nosotros no tengamos abiertos los lugares donde congreguemos personas que puedan multiplicar los contagios.

Así que fíjate bien, todos vamos caminando hacia Dios y allá cuando lleguemos nos podemos encontrar con aquellos que nosotros ni volteamos a ver, y que aquí vivían en los lodazales, y que aquí vivían como migrantes, y que aquí vivían sin tener un salario y los que tienen salario, una miseria de salario, porque nunca nos atrevimos nosotros a decirle a nuestros gobiernos que eso que están haciendo con nosotros los mexicanos, no es justo.

Entonces hermanas y hermanos, esto es lo que hoy nos pide la Palabra de Dios: Discernimiento sobre el sentido de la vida humana y cómo estamos caminando con los demás y cómo realmente estamos dándole oportunidad, y estamos trabajando para que tengan oportunidad los demás. Sí. Somos responsables de eso también. Ya iremos profundizando esto durante nuestra semana pero hoy se nos invita a que hagamos un discernimiento si nuestra vida realmente está impactando a la sociedad para que no existan tantas injusticias, tantos abusos, tanta miseria, tantos asesinatos de mujeres, tantos percances en los niños, tanta muerte. Así como vemos morir por el coronavirus, hay muchos niños que mueren de hambre en el mundo, y muchos niños que mueren

 

 

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