Dios es Padre y Dios es Madre

Brenda Delabra

brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Creamos en un Dios Misericordioso, extremadamente bueno y no en un Dios castigador

conferencia Imágenes de Dios ynuestrossentimientosdeculpa3En el marco de los festejos del décimo aniversario de Casa Loyola, se impartió la conferencia ‘Imágenes de Dios y nuestros sentimientos de culpa’, en el templo de San Juan Nepomuceno.

Con reflexiones desde el Evangelio y el psicoanálisis para replantear el papel del miedo en nuestras vidas, el ponente invitado, el presbítero Carlos Domínguez Morano, S.J. Doctor en Teología y en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor invitado en diversas universidades de España y América Latina, abrió su participación.

El tema central de la plática fue la concepción religiosa que desde la niñez, básicamente en los primeros tres años de vida tenemos, a partir de la relación madre-hijo, padre-hijo, ya que la figura materna son los cimientos de la vertiente mística, y la figura paterna se convierte en la infraestructura que cubre esos cimientos.

La asociación de la figura paterna se da a través de tres elementos, la ley, un modelo y la promesa. En la figura de Dios, tenemos los mandamientos, en el modelo buscar ser perfectos y misericordiosos, y en la promesa es tener la figura del padre.

Durante la charla, el Doctor en Teología, invitó a los asistentes a pensar cómo contemplamos la imagen que tenemos de Dios, el ejercicio derivó en que la figura de Dios está compuesta de elementos maternos y paternos, “Hablar de Jesús y de María, es esa semilla que va a venir a nosotros para poder crecer”.

Sin embargo, el ambiente familiar y la relación cercana con el padre y la madre, influye en la experiencia personal del niño, al sentirse querido, protegido, sostenido en la vida, pero si careció de atenciones en la infancia le costará más sentirse querido, protegido y sostenido por Dios en las diferentes etapas de la vida.

El crecimiento personal está basado en las experiencias fundamentales de vida, mismas que deben considerarse como una oportunidad de sentir con el corazón a Dios, aunque esto nos haga caer en riesgos, conflictos, fallas o carencias, mismas que debemos afrontar con valentía, dejando de lado el miedo y al Dios Infantil que nos han inculcado.

“Hay personas que crecen en lo intelectual, profesional, en relaciones interpersonales, pero en su persona siguen como niños, creyendo en un Dios mágico al que le pido que me toque la lotería, no pretendamos que Dios sea un padre para nosotros de un modo diferente a como fue padre para Jesús, seria pretender demasiado”.

El Dios del niño ha sido creado como un sabelotodo, tabú porque es un Dios que lo sabe todo y puede todo, niega la muerte, es todo poder, pero estamos invitados a acabar con esa idealización trabajando por una conversión que nos haga conocer y aceptar al Dios Misericordioso.

“Ese es el reto que tenemos, llegar a convencernos, pero no sólo convencernos que si hay una fuerza, un poder para cambiar el mundo, que no va a ser por el poder del dominio sino por el amor y la entrega, ese es nuestro reto”, puntualizó el presbítero, Carlos Domínguez Morano, S.J.

Galería

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
RSS
EMAIL
YOUTUBE