Del llanto a la compasión y a la acción

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

En el tercer día del novenario invitan a fieles a indignarse y formar una sociedad justa, organizada y compasiva

Avanzando hacia la celebración de la fiesta del Santo Cristo de la capilla, se realizó la Santa Misa correspondiente al tercer día de este novenario en el cual se nos invitó a reflexionar en torno a los afligidos y desposeídos a quien Dios llama “Bienaventurados”. Las actividades de éste tercer día comenzaron a las 5:30 horas con la participación de Fray Raúl Vera López, obispo de ésta diócesis quién motivó a los fieles devotos a disponer el corazón durante los nueve días de la novena.

Al comenzar la primer misa del día dentro de la preparación para esta fiesta saltillense, nuestro obispo invitó a quienes le escuchaban a adquirir las actitudes marcadas en el pasaje del “Sermón de la Montaña”: “Las bienaventuranzas son actitudes concretas y nuestras actitudes van a dar testimonio de nuestra vida cristiana. El testimonio cristiano es provocar que la sociedad cambie, que sea justa, organizada y compasiva con los necesitados”.

Reiterando que es importante dejar de lado el individualismo para abrirse paso a la solidaridad con el hermano, desde su experiencia en las Islas Marías, Monseñor Vera pidió ser mansos y humildes de corazón, tal como lo menciona el evangelio: “Mi experiencia en las Islas Marías me hizo darme cuenta que quienes trabajan para los presos entienden la mansedumbre y lo que es imitar a Jesús. La actitud de los que lloran es la actitud de quien se compadece y a quien le duele el sufrimiento de los demás”.

Para terminar, nuestro pastor dejo claro que es importante que nuestra vida no se estanque en el llanto pues esta expresión, llorar por el dolor de los demás, nos llevará a ser compasivos y por tanto nos permitirá actuar y cumplir con nuestras obligaciones como ciudadanos, así es como debemos gozarnos de la vida cristiana, pues por eso Jesús llama felices o dichosos a los que son bienaventurados.

Al finalizar, como signo del día, las personas cubrieron sus ojos haciendo introspección sobre las injusticias que se cometen día a día en contra de los más débiles, se situaron en su realidad y la de su entorno y reconocieron las acciones necesarias para colaborar con los demás.

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