Contagien y trasmitan con alegría    

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

15 de diciembre de 2018

Saltillo, Coahuila

El Evangelio al Pueblo de Dios que necesita de pastores que obren con justicia

Las sotanas fueron bendecidas por fray Raúl Vera López, O.P. Foto: Brenda Delabra

Nueve seminaristas fueron revestidos con la sotana por nuestro Obispo Raúl Vera López, quien les pidió ser humildes, afables y pacientes en este camino donde tendrán que perseverar hasta llegar al sacerdocio para ayudar a las ovejas con su palabra, su trabajo y la organización pastoral contribuyan a cambiar las condiciones de vida del pueblo de Dios.

Elihu Fernando Alvarado de la Peña, William Argenis Carrillo Falcón, Omar Oziel Esquivel Ojeda, José Ángel Gómez Lira, Ángel Fernando Mora Alvarado, Alexis Guadalupe Peña Torres, Hugo Dalan Saucedo Farías, Luis Alejandro Solís Rebolloso, Ramiro Azael Yañez Castillo, fueron los seminaristas que por primera vez vistieron la sotana, adquiriendo un compromiso como laicos en formación al sacerdocio.

En las vísperas del tercer domingo de Adviento, Monseñor Raúl Vera López, O.P.,  llamó a las y los asistentes a vivir con alegría esta semana al estar en preparación para la venida de el Salvador, Jesús encarnado en el vientre de María.

Luego de escuchar la Liturgia de la Palabra, los seminaristas fueron presentados por el diácono Elí de Jesús Rodríguez ante nuestro Obispo, el rector del Seminario Juan Razo García y el prefecto Juan de Dios Vega.

“Desde su bautismo se revistieron en Cristo, tenemos que manifestar el nuevo ser que nosotros empezamos a desarrollarnos con nuestra comunión con el Señor Jesús esto es lo que significa. Estos muchachos lo que tienen que pensar es en su interior, sean humildes, afables y pacientes, hay de ustedes si creen que porque traen una sotana son superiores a todos los cristianos”.

El fraile dominico hizo referencia a la primera lectura donde el profeta Sofonías le habla a Jerusalén un pueblo que sufrió el destierro, abandonó la palabra de Dios, los poderosos hicieron de su país un lugar de injusticias, de desigualdad, de daño al prójimo, en donde unos cuantos tenían el estomago lleno de manjares mientras el pueblo sufría hambre y desgracias, situación que se vive actualmente en nuestro país.

“Esto no solamente pasaba en Jerusalén, también pasa en México ahorita hay una discusión publica terrible en donde unos señores funcionarios están arrogándose querer seguir ganando 600 mil pesos al mes y no ha salido lo de los jefes de judicaturas porque ellos ganan 300 mil. Entonces 227 veces cabe el salario de un obrero, un trabajador, un empleado de lo que gana al mes, 227 veces más alto. El mexicano está viviendo una situación tremenda, por esta situación de injusticia”, destacó Vera López.

Los seminaristas fueron entregados por sus familias a la formación sacerdotal. Foto: Brenda Delabra

Comparó la situación de Jerusalén donde los habitantes padecieron la esclavitud, el no poder alabar a Dios y ser tratados como ciudadanos de segunda,  “Un reflejo es lo que está pasando en Estados Unidos, estas cosas se hacían en el tiempo en el que ellos tenían el corazón endurecido, aquí está anunciando el profeta lo que después pasaría en todo el mundo con la venida de Jesús, nuestro Salvador que vino a habitar entre nosotros, debemos llenarnos de alegría porque estamos conmemorando que Dios vino a habitar en esta tierra”.

Con la alegría que estamos llamados a vivir en la espera del nacimiento de Jesús es como deben llevar el Evangelio los seminaristas, pues ellos han descubierto su vocación para llegar a las ovejas que necesitan no sólo de un acompañamiento espiritual, sino de descubrir cómo la palabra de Dios nos da la pauta para hacer cosas grandes que ayuden a cambiar las estructuras.

“Cristo nos da su poder divino para cambiar la historia, he visto cosas bellas en los migrantes, en los mineros, allá cuando hay un incidente obligan a las autoridades a que inspeccionen las minas y se ha reducido el número de incidentes con el trabajo que hace la Organización Familia Pasta de Conchos. Es la alegría de anunciar el Evangelio muchachos, la grande alegría de cambiar al mundo, de darle la paz al mundo y esto es gracias al poder de Dios por eso es necesario que ustedes sean humildes”.  

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