Como María

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

10 de mayo de 2018

Que las mamás den testimonio luchando contra el mal, educando a sus hijos y participando en el proyecto de Dios

Estar bajo el amparo de la Nuestra Señora de San Juan es un compromiso y responsabilidad para ser comprometidos y valientes como ella. Foto: Brenda Delabra

Para la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de San Juan de los Lagos el 10 de mayo va más allá de celebrar a las mamás en su día, es agradecer los favores recibidos, poner su corazón a disposición de la Virgen para que la comunidad sea inmaculada como ella y replique el ejemplo en los hogares de Saltillo.

Culminado el novenario a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos se realizó la fiesta patronal a pesar de que la fecha instituida es el 8 de diciembre día de la Inmaculada Concepción. Sin embargo, en el templo se celebra también el 2 de febrero la Purificación de la Virgen, el 15 de agosto la Asunción de María a los cielos. El padre, Gerardo Escareño explicó que la fiesta patronal fue instituida el 10 mayo por el padre Amado Aguilar hace más de 50 años, después de que la imagen fabricada en Guadalajara fue enviada a Roma para ser bendecida por el Papa Pablo VI, la imagen llegó al templo en 21 de junio de 1964.

“El Papa Pablo VI le recordó a toda la iglesia una enseñanza, la maternidad espiritual de María, madre de la Iglesia, María es madre de Jesús, madre de Dios, también sabemos que es madre de cada uno… El Papa nos recordó en 1965 que la Virgen es madre de la Iglesia como cuerpo de Cristo”.

En la misa de las 12:00 horas madres de familia, algunas en solitario, otras acompañadas por sus hijos o nietos participaron en la Celebración Eucarística, donde el sacerdote celebrante, pidió por cada una de ellas para que con la vocación de la Virgen María puedan vivir su maternidad, dejó en claro que a pesar de no ser una celebración Litúrgica, sino popular, no hay objeción para celebrar a la Virgen en este día.

“La figura de María encuentra acomodo en todas las circunstancias de la vida, porque es ubicua que quiere decir que está donde se necesita…A veces la invocamos de forma continua porque es maternal, certera, tierna, María intercede porque ella no resuelve, el que resuelve es Jesús, ella es madre de Dios”.

El padre Gerardo Escareño felicitó a cada mamá al finalizar la misa. Foto: Brenda Delabra

Mencionando lo que acontece en la vida real de la comunidad, el padre Escareño, reflexionó sobre las madres que han perdido a su hijos, algunos porque fallecieron, otros porque están desaparecidos, lo cual causa un gran sufrimiento y dolor.

“La experiencia de la maternidad no es sólo el gozo de dar a luz, sino es la experiencia de educar y tenemos nosotros mucho sufrimiento en mujeres que no encuentran a sus hijos o que ven que sus hijos se han echado a perder. Ser madre es un desafío, debemos de tener el propósito de ser más cercanos y cuidadosos, para que ese vínculo entre una madre y sus hijos no se rompa ni se dañe y sea siempre fuente fecunda de nueva vida. Muchas madres viven su maternidad a disgusto que nunca quisieron ser mamás o que fueron mamás y nunca desarrollaron la vocación de amor, de protección, de educación, la mujer es el eje central en la vida de la familia, cualquier tipo de familia, soporte sostenimiento, ánimo, base, acompañamiento. Cuando esto se debilita causa muchos problemas. Que las mamás vivan con libertad y generosidad su vocación con mucha responsabilidad”, destacó.

En el ofertorio se entregaron tres cajas donde las y los fieles depositaron los nombres de las mamás con vida, quienes padecen una enfermedad y difuntas. Al finalizar la Santa Misa la imagen peregrina de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos fue colocada al pie del altar para ser venerada por la feligresía.

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