¿Cómo es tu conversión?

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

25 de febrero de 2018

La Cuaresma es un tiempo de transformación en el que además de hacerlo interiormente debemos externarlo en acciones para evolucionar en nuestra sociedad

Pensar en qué país vamos a dejar a las niñas y los niños nos debe mover a cambiar las estructuras políticas, económicas y sociales / Foto: Brenda Delabra

En el segundo domingo de Cuaresma se nos invita a reflexionar qué tan indiferentes somos al dolor, a las necesidades, a las carencias de nuestro prójimo, para partir de ahí a buscar una constante transformación social donde la justicia impere.

Durante los 40 días de preparación para celebrar la Pascua del Señor, la Iglesia nos pide oración, ayuno y abstinencia, además de compartir un poco de lo que tenemos con los más necesitados, dentro de este periodo debemos estar dispuestos a la conversión, pues Jesús por medio de su muerte nos liberó del pecado que hoy en día se viste de un poder que daña a la ciudadanía.

Fray Raúl Vera López, presidió la misa dominical en el Sagrario de la Catedral de Santiago Apóstol, al inicio de la celebración concientizó sobre la importancia de este tiempo en el que Jesús nos da la más grande prueba de amor para salvar del pecado a la humanidad.

“Jesús va a morir y de manera cruenta en medio de un grande sufrimiento, en medio de tortura, humillaciones, va a ser puesto en un sepulcro pero el tercer día va a resucitar, sin duda que ante estos tres discípulos (Pedro, Santiago y Juan) esta transfiguración de Jesús les dejaba este recuerdo para que ellos en la tremenda humillación y muerte de Jesús no perdieran la esperanza. Pero no entendieron estas palabras, ‘no le digan a nadie hasta que el Hijo del hombre resucite entre los muertos’”, comentó nuestro Obispo en referencia al Evangelio según San Marcos 9,12-10.

En este segundo domingo, la reflexión de los diálogos cuaresmales de nuestra Diócesis es que pasemos de la indiferencia a la aceptación, ¿cómo lograrlo en la vida cotidiana? ¿qué tan dispuestos estamos a vivir y no sólo leer el Evangelio?, Monseñor Raúl Vera explicó a la feligresía en qué consiste la labor humana que debe ser regida por el amor, la dignidad de la persona y la justicia.

“Hermanas y hermanos en el Libro de la Sabiduría hay una oración de Salomón cuando llega a ser rey que le dice a Dios: Señor tu creaste al hombre con sabiduría, y le diste esa sabiduría para que administrara el mundo con santidad y justicia y rectitud de corazón”. Sin embargo, la Alianza se rompió ante la desobediencia de Adán y Eva, y no fue hasta que Jesús murió en la cruz que la humanidad fue liberada del pecado, además de dejar su palabra y testimonio plasmado en el Evangelio, pues es la forma en que los hombres y mujeres deben actuar para seguir administrando el mundo.

Convertirse es una tarea fácil llevando a la práctica el Evangelio / Foto: Brenda Delabra

“La revelación que Jesús nos deja es esto para que aprendamos a administrar la tierra con santidad y justicia, hermanas y hermanos nuestra salvación no es nada más cada vez que celebramos la Alianza en la Eucaristía, Jesús no vino nada más a dejarnos unos ritos que no tienen una consecuencia en la vida. Nosotros los cristianos tenemos que intervenir en la sociedad para que en ella no reine el pecado, para que en ella no reine la corrupción, para que en ella no reine la mentira, para esos somos los cristianos, eso significa encontrar la salvación”.

“Cuando Cristo nos dijo que nos iba a preguntar al final de nuestra vida… Te va a decir en el mundo en que tú viviste había hambre, había desnudos, había migrantes, había huérfanos, había pobres explotados, había salarios miserables que producían hambre y sed. No podemos estar callados ante las estructuras que han creado salarios de hambre, no podemos estar callados ante las estructuras que han creado migración forzada porque por eso salen a Estado Unidos nuestros hermanos porque aquí no se mantienen, hermanas y hermanos lo que está pasando en México tiene unos causantes y entre ellos estamos nosotros, porque votamos y votamos y luego ni siquiera preguntamos qué leyes nos dan, porque creen que el día de hoy existe lo que existe, porque hoy somos más pobres, la Ley Energética nos quitó el petróleo que daba el 50 % el gasto público, eso lo decidieron los diputados, ¿nosotros qué dijimos? Nosotros callados, nosotros mudos, esto no se vale si somos cristianos y queremos encontrar un juez misericordioso cuando acabemos nuestra vida tenemos que ser misericordiosos nosotros”, destacó durante la homilía el Obispo dominico.

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