Catecúmenos renuevan su fe

Arturo Zuazua Hernández

arturozuazua@diocesisdesaltillo.org.mx

El Evangelio no es para aprenderlo es para vivirlo

Monseñor Raúl Vera sostuvo una sesión de preguntas con los confirmandos sobre Pentecostés Foto: Brenda Delabra

El sábado 11 de marzo en la parroquia de San Patricio 12 catecúmenos renovaron su fe, acompañados de sus padrinos escucharon la homilía de nuestro Obispo Raúl Vera, quien hizo un llamado a vivir el Evangelio en sus lugares de trabajo, en sus hogares, en la colonia de manera que hablando con la verdad rompan con vicios que dañan las estructuras, sociales, económicas, políticas.

La celebración de la Eucaristía inició con la procesión de Fray Raúl Vera, acompañado por el párroco de San Patricio Antonio Ramos,  para dar comienzo a la Santa Misa donde las y los jóvenes recibieron el sacramento de la confirmación, Monseñor recalcó el significado de ser cristiano, pues menciona que se debe ser  una persona honesta y valiosa, además de que en este mundo somos sal de la tierra, por lo cual los cristianos tenemos la responsabilidad de cobijar a nuestros semejantes, como a los migrantes, ser cobijo para el pobre además de ser defensores de los derechos humanos de la mujer, niños y niñas, trabajadores y trabajadoras.

Fray Raúl Vera durante la homilía interactuó con los confirmandos, hablándoles de la historia de Jacob, Moisés hasta llegar al día de Pentecostés, en dónde hizo preguntas a las y los jóvenes que refirmarían su fe después de tener una preparación de catequesis. Con todos los ejemplos históricos nuestro Obispo aterrizo en el entorno de la comunidad las tareas a vivir fuera del templo, a confiar en la grandeza que cada uno tiene como ser humano porque todos tenemos una misión en la tierra luchar por la justicia.

Al recibir el cirio las y los jóvenes volvieron a tener la luz de Cristo en sus manos de manera consciente Foto: Brenda Delabra

Posteriormente los confirmandos recibieron en sus manos la luz de Cristo, la cual los iluminará en el andar de su vida, así conscientes de su fe reafirmaron el compromiso para luchar por la justicia y ser motor de cambio en la sociedad, ser agentes de renovación para construir un mundo mejor, posteriormente Monseñor Vera López impuso las manos sobre las y los jóvenes, y los ungió con el Santo Crisma, sacramento que es de suma importancia, pues el transitar en este mundo se hace cuesta arriba, sin embargo, al renovar la fe se reafirma el amor a Cristo, además de tener un sentido de ayuda para con los demás.

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