Cárcel a las autoridades  

 

Pastoral de la Comunicación

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01 de agosto de 2019

Saltillo, Coahuila.

“Este Evangelio tiene que ser más conocido, esta sociedad se está pudriendo. ¿Cómo es posible que tengamos autoridades para asesinar y asesinar a inocentes?”

 

Defendamos el signo de muerte a la luz de la palabra. Fotografía: Brenda Delabra

El asesinato de un migrante frente a su hija de ocho años después de ser perseguido junto a familias que salieron de la Casa del Migrante de Saltillo la noche del miércoles 31 de julio, se convirtió en el signo del novenario al Santo Cristo de la Capilla que en este quinto día se reflexiona: “Los hermanos se reconocen por sus heridas”. 

Con absoluta indignación por el acontecimiento, el Obispo de la Diócesis de Saltillo, Raúl Vera López, O.P., inició la Santa Misa haciendo visible el hecho de persecución y muerte que sufrieron las familias que decidieron continuar con el viaje hacia Estados Unidos: “Iniciamos con una noticia muy triste. Un grupo de migrantes, como es costumbre, salieron de la Casa del Migrante ayer en la noche para ir a esperar el tren; de pronto aparecieron personas de la Fiscalía, estaban ellos parados esperando el tren a escaso kilómetro y medio de la Casa del Migrante, empezaron a seguirlos, hay un migrante asesinado. No se vale”.

Mencionó que no hay fraternidad sin cruz, que ante este asesinato Dios sacude la conciencia de su pueblo al que llama a ver la realidad que vivimos a través de la desgracia de nuestros hermanos migrantes.

 “Si nosotros no sabemos tomar la cruz que otros llevan, no vamos a hacer una verdadera vida fraterna, por eso necesitamos la fraternidad, por eso necesitamos la unidad entre nosotras y nosotros, cuestionarnos contra el mal, cuestionarnos cuándo en las políticas públicas entran las medidas que llevan a la muerte a mucha gente. Esto es algo que se multiplica, es muy triste lo que vemos”, contundente frase del Obispo de Saltillo.

 La indignación de esta persecución por parte de elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Coahuila contra al menos diez personas entre las que se encontraban adultos, niños, niñas y adolescentes, es mayor al darse a conocer que una niña de ocho años quedó huérfana en la búsqueda de un futuro donde el derecho a una vida digna, una buena alimentación y educación, le ha sido arrebatada por una estrategia de “protección” violenta.

“¿Díganme qué crimen es buscar una vida digna? ¿Qué crimen es buscar otro tipo de organización para su propia familia? ¿Qué crimen es buscar de comer y buscar tener un trabajo digno? ¡Es intolerable lo que están haciendo, es intolerable! Ya vimos nosotros a un salvadoreño con su hijo metido en su propia camiseta, yaciendo a la orilla del Río Bravo. Seguiremos viendo todos estos cuadros”, destacó el fraile dominico.

El Evangelio de San Juan 20,19-31, que narra cómo Tomás el discípulo no creyó en la resurrección de Jesucristo hasta que lo vio, llama a las y los cristianos a reconocer las heridas de nuestras y nuestros hermanos, recordar cómo Dios envió a su hijo a redimir a la humanidad del pecado sucumbiendo en la cruz ante un mundo construido a base de orgullo, de egoísmo, del disfrute de los demás, y de quienes ostentaban el poder, ante un imperio romano opresor y un pueblo sin libertad.

Jesús vivió la pobreza, la marginación, la migración forzada para no morir y esto se repite en nuestros hermanos que salen de Centroamérica en busca de dignidad. En esta diócesis se trabaja pacíficamente en la construcción de la justicia.

Como verdaderos cristianos sembremos paz, justicia, amor. Fotografía: Brenda Delabra

“En esta Casa del Migrante estamos anunciando que estamos por la vida digna de toda esa gente que se arroja a caminar en medio de las situaciones como las que anoche vivió este conjunto de familias. Eran familias los que iban caminando. ¡El único crimen era esperar un tren en el que iban a subir en medio de muchos peligros! ¿Qué tipo de autoridades tenemos? ¿Pagamos asesinos? ¿Pagamos asesinos? ¡No les pagamos para eso señores! ¡Que lo sepa la Fiscalía, que lo sepa la policía, estamos indignados y no queremos más! ¡Queremos paz, queremos dignidad para los migrantes, esto es el Evangelio, es el Evangelio del amor, y por eso les he venido diciendo que tenemos que arriesgarnos! Este Evangelio tiene que ser más conocido, esta sociedad se está pudriendo. ¿Cómo es posible que tengamos autoridades para asesinar y asesinar a inocentes? ¡Esos deben ir a la cárcel porque son asesinos! Tener un puesto público ni que ocho cuartos y que el fiscal con todos sus esbirros vayan a la cárcel. Esto no es posible ¿Qué estamos haciendo?” 

Fray Raúl Vera dejó claro a las personas seguidoras de este novenario llamado: “El mundo nos vuelve extraños, pero Cristo nos hace hermanos” que el Evangelio no es una teoría, es la palabra que debe llevarnos a reaccionar, a ver el mundo tan desigual en que vivimos, y una muestra de Cristo sufriendo en la actualidad, es través de nuestras y nuestros hermanos migrantes.

“Esos inocentes pagan con su vida nuestros silencios, nuestra tibieza, nuestra cobardía. Esos niños ya anuncian el Evangelio de la vida. Los migrantes son embajadores de la vida, los migrantes en sí están anunciando el verdadero sentido de la vida humana, que es buscar una vida digna para su familia, educación para sus hijos, salud para sus hijos; esto es lo que nosotros vemos en los migrantes. Para nosotros no es un peso y correr riesgos junto con ellos no es un peso, es un privilegio. Los migrantes son evangelizadores itinerantes. La valentía con la que salen a buscar la vida verdadera para sus hijos es porque la conocen. ¿Eso es un pecado? ¿Buscar la vida?

 

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