Bodas de plata

 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

 

16 de julio de 2019

Saltillo, Coahuila.

El padre Luis Carlos Pisfil agradeció por 25 años de alegrías y cruces en su caminar como sacerdote

 

 

Recibió muchas muestras de cariño. Fotografía: Brenda Delabra

El presbítero Luis Carlos Pisfil celebró sus bodas de plata en Saltillo, ciudad a la que no imaginó llegar, pero el destino y el Obispo Raúl Vera que le abrió las puertas de la diócesis. La comunidad de la parroquia de El Espíritu Santo lo festejó con la misa y posteriormente una cena.

 

Nativo de Chimbote, Perú, Luis Carlos descubrió su vocación de misionero, perseveró y fue ordenado sacerdote con la Orden de los Dominicos. Tras 12 años de trabajo en la Pastoral Hispana en Nueva York, se reencontró con Fray Raúl Vera y se dio la oportunidad de integrarse al presbiterio de esta diócesis. Ha desarrollado su ministerio en la parroquia de Nuestra Señora de Schoenstatt, San José, en la rectoría Santa Teresita del Niño Jesús, en febrero fue nombrado párroco de El Espíritu Santo, donde le tocó celebrar 25 años de sacerdocio.

 

A la misa acudieron amistades, laicos y laicas de las parroquias en las que ha abrió camino, el Obispo Raúl Vera, el obispo emérito Francisco Villalobos Padilla, el Vicario General de la Diócesis, padre Gerardo Escareño y hermanos sacerdotes.

 

Fray Raúl Vera destacó en la homilía que el sacerdote tiene tres deberes dentro de la Iglesia, el primero es transmitir la palabra del Evangelio, esto es no solo desarrollar una catequesis, sino encaminar al Pueblo de Dios a conocer el verdadero proyecto de la vida humana, el proyecto de organización que Dios tiene para sus hijos.

Como segundo deber es la caridad como característica esencial de quienes conocen el Evangelio, el Obispo destacó: “Puedo tener el don de profecía, pero si no tengo caridad nada soy. La caridad permanecerá en la comunión de nosotros en el amor, desde el amor debe tener una razón… El proyecto del amor que tenemos que fomentar entre nosotros, el proyecto de la plenitud humana, aquí no venimos a desarrollarnos en una plenitud somos un proyecto todos. Nuestra inteligencia esta para conocer la verdad y la verdad plena, el verdadero sentido de la vida humana ya desde la tierra podemos formar comunidades en donde vivamos ese amor, la santificación de los fieles en el ejercicio sacerdotal”.

 

Y el tercer deber es buscar la santificación de las y los cristianos para fortalecer la vida de cada uno, con la templanza, la fortaleza, la prudencia y sabiduría.

 

En el ofertorio servidores y laicos de las parroquias y rectorías donde ha servido el padre Luis Carlos entregaron las ofrendas. Al finalizar la Santa Misa agradeció a todos los presentes: “La felicidad hermanos, de conocer a Cristo, no se puede retener en un pobre corazón, por eso se desborda y se transmite a otros. Creo que este ha sido mi mayor esfuerzo y alegría a lo largo de estos veinticinco años de sacerdocio, dar a Cristo a mis hermanos.

 

Muchísimas gracias Fray Raúl, pues me abriste las puertas de esta diócesis y en este año de mi jubileo me confiaste esta parroquia del Espíritu Santo. Infinitas gracias a mi patrona de ordenación, la Virgen del Carmen que me protege e intercede por mi”.

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