Bajo el mandamiento del amor

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

18  de abril de 2019

Sierra Mojada, Coahuila 

Iniciaron el Triduo Pascual las comunidades más alejadas de nuestra Diócesis     

Niñas y niños reciben la preparación para la Primera Comunión representaron a los apóstoles en Laguna del Rey. Fotografía: Brenda Delabra

Las comunidades de Laguna del Rey y Sierra Mojada celebraron de forma diferente el Triduo Pascual con la Santa Misa y el lavatorio de pies, la bendición del pan, pero en el ejido El Oro don Genaro y doña Consuelo recibieron la visita de un matrimonio misionero que además de escucharlos les llevó el pan bendito que este día nos recuerda la Institución de la Eucaristía.

A las 10:00 horas comenzó la actividad con el traslado al ejido Guadalupe del Rey, en el que habitan no más de 20 familias, el padre Fermín Parra llegó a la capilla hizo el llamado a misa al tocar la campana, los primeros en llegar fueron niños y niñas, adultos contados, en su mayoría mujeres. Después de presentar a Héctor y Edna, matrimonio que con gusto decidió hacer misión en este ejido, dio inició la Santa Misa. El padre Fermín destacó en la homilía que el mandamiento del amor es ocuparse el uno del otro, además de hacer efectivo el perdón ante las ofensas pues todos somos hijas e hijos de un Dios misericordioso, recordó que Jesús instituyó los sacramentos de la Eucaristía y el Sacerdocio.

En este ejido los niños que participaron en la misa representaron a los apóstoles en la última cena y se les lavó un pie, posteriormente se hizo la bendición del pan que les fue repartido después de la comunión.

Las celebraciones en Nuestra Señora del

En la procesión al salón de la rectoría en donde estuvo expuesto el Santísimo Sacramento. Fotografía: Brenda Delabra

Refugio en Sierra Mojada, y en La Esmeralda estuvieron a cargo de seminaristas y Juventud Misionera Echavarría quienes prepararon desde la Santa Misa hasta los altares donde estuvo el Santísimo Sacramento para adoración durante la tarde hasta las 12:00 horas.

Al regreso para Laguna del Rey el matrimonio misionero acompañó al sacerdote Femín Parra a la capilla Nuestra Señora del Rosario donde se hizo el llamado para la misa, pero no hubo respuesta. La decisión fue tocar en las casas, hacer la visita y llevar el pan bendito a nuestras hermanas y hermanos.

Héctor y Edna encontraron a doña Consuelo Silva, una mujer de la tercera edad, enferma y que vive sola, aunque su hija Carmen Menchaca Silva quien vive en Chihuahua está de visita y ya lleva un mes haciéndole compañía, en ese humilde hogar se hizo oración, se llevó pan bendito y se les invitó a la misa del domingo para celebrar la resurrección de Jesús. Mientras tanto el padre Fermín saludó a don Genaro quien se encarga de la capilla y estaba a la espera de su hermano que llevó a pastar a las chivas. En este poblado ubicado muy cerca de la carretera a La Esmeralda sólo hay siete habitantes, quienes sobreviven como Dios les da a entender al no recibir visitas frecuentes, más que las del sacerdote y la de sus vecinos de La Esmeralda que una vez al mes los acompañan a la misa, posteriormente comparten alimentos, tras retirarse todo vuelve a ser un poblado donde el sonido del viento y el balar de las chivas es lo que le da vida.

 Laguna del Rey

La rectoría de Cristo Rey lució a su máxima capacidad, en la celebración que el equipo de Juventud Misionera Echevarría preparó liderados por la hermana Rosy, quien en su predicación reflexionó: “Jesús decidió quedarse con nosotros bajo el signo de la Eucaristía ese pan que se nos da no es para que nosotros digamos ah yo soy hijo de Dios y todos me deben servir, al contrario es porque Jesús me ama y se queda conmigo, me invita a servir a los demás como él lo hizo no sólo con sus discípulos sino con todos, muchos milagros, sanó a personas  y precisamente les perdonaba sus pecados, tenemos esa dicha de tener la reconciliación tanto al momento de recibir a Jesús ser consientes que debemos estar al servicio de los demás “.

En esta misa se consagró un cáliz y una patena que ocho trabajadores de la empresa Peñoles regalaron a la rectoría. Al finalizar la celebración el Pueblo de Dios acompañó a Jesús Sacramentado al salón adjunto donde los habitantes permanecieron en oración.

Chulavista

Al mismo tiempo en el ejido Chulavista la Juventud Misionera Echevarría y la madre Paty iniciaron la misa, lavaron los pies a las niñas y niños que representaron a los apóstoles, el padre Fermín hizo la consagración del pan y vino. Se recordó la institución del sacerdocio, la feligresía dio como regalo al padre Fermín sus buenos deseos, agradecimiento por congregarlos de nuevo a escuchar la Palabra de Dios y unirlos como pueblo.

Los equipos de misión del Colegio Nicolás Bravo  también trabajaron durante el día para celebrar los oficios en La Esmeralda, Sierra Mojada, el ejido Providencia y Salinas del Sur.

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