Alégrense y prepárense 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

Que la anunciación a María nos llene de alegría e invite a adquirir el compromiso como ella con los más pequeños

Sacerdotes y laicos ofrecieron flores a la Morenita del Tepeyac. Foto: Brenda Delabra

Parte del presbiterio de la Diócesis de Saltillo participó en la peregrinación anual para visitar a Santa María de Guadalupe, este año fue diferente al realizar la caminata por calles de las colonias Tanquecito y la Minita en donde se vive la pobreza, violencia, pandillerismo, drogadicción.

En la capilla Nuestra Señora de los Dolores se expuso al Santísimo Sacramento, se oró por los sacerdotes y la reflexión de la Liturgia de la Palabra fue sobre la anunciación del ángel a María, a cargo de fray Carlos Hernández Cova de la Orden de Frailes Menores de San Francisco, quien destacó que el saludo encierra el misterio de la encarnación de Jesús y nos permite reflexionar sobre la vida propia. La alegría a la que se refiere la lectura no es estar contentos por algo que agrade en lo personal, sino “La alegría de que Dios está presente y nada es necesario y nada es malo y eso se realiza en la reencarnación en este tiempo de Adviento, un encuentro. La espera alegre que es consecuencia de una gracia y el nacimiento de Dios”.

Pidió a los padres presentes no olvidar la situación de la ciudad, “Estamos en un lugar en donde cosas muy tristes suceden y que todos sabemos y a todos nos duelen y a todos nos cuestiona, a esta Navidad, la espera debe ser de alegría. Estas realidades donde han marcado por la tristeza, la desesperación, Isaías nos dice que precisamente esta salvación, esta gracia, está en vigilia para la concretización de la llegada de algo bueno, de algo bello, el nacimiento de Jesús somos transmisores de la gracia”.

Al finalizar la Hora Santa, laicas que pertenecen a la comunidad llevaron la imagen de Santa María de Guadalupe, dirigieron el Santo Rosario por las calles Pedro Anaya, Miguel Miramón hasta llegar a la parroquia de Nuestra Señora del Tepeyac donde concluyeron el quinto misterio, y dar paso a la Santa Misa presidida por nuestro Obispo Raúl Vera López, O.P., concelebraron el Obispo Emérito Francisco Villalobos Padilla y el Vicario General padre Gerardo Escareño.

En el Santo Rosario se ofrecieron los misterios por matrimonios, jóvenes y niños maltratados. Foto: Brenda Delabra

Fray Raúl Vera destacó en la homilía que en las colonias Tanquecito y la Minita, es una zona pobre donde la estructura social está cerca de las ladrilleras, hay una alto índice de violencia y puso como ejemplo el asalto a un repartidor  de carnes frías que fue baleado.

“Si nos trajo María de Guadalupe aquí, no fue no solamente para que viéramos nuestra diócesis, creo que estamos en la transición política de México en donde escuchamos una misma voluntad de ver hacia adelante y de construir más allá. Ayer escuché una explicación que dieron unos funcionarios en un diálogo con un grupo de obispos que dijeron, bueno el equipo de gobierno quiere ver hacia adelante no se quiere quedar mirando, y desde ahí ver cuál es el México que se quiere construir…”

Pidió a los sacerdotes presentes ser más cercanos con las familias de sus comunidades, salir a conocer la realidad de nuestras y nuestros hermanos, convocar para ser parte de la construcción de la casa que María pidió, “Es por eso que todos podamos entender que la casa que es nuestra sociedad con sus estructuras políticas, sus estructuras económicas, sus estructuras de justicia, de desarrollo, de pensión, de servicios, de todos los órdenes. Esto se construye desde el proyecto del corazón de Dios, para eso fuimos ordenados, es para lo cual existe una diócesis en esta zona de México, eso hace cambiar,  por eso dice: El que escucha mi palabra es el que construye mi casa sobre piedra y cualquier ventarrón, cualquier situación la echa al piso”.

Recordó que el periodo de Adviento es un tiempo de preparación para entender el nacimiento de Jesús, el cual debe llevar las y los cristianos a remover pensamientos y crear acciones pensando en las familias que padecen de  desigualdad y pobreza. “Demos gracias a Dios que no es una casualidad que estemos aquí, vinimos a donde están nuestros hermanos, los que son totalmente ignorados, aquí la gente nos quiere decir vean el resultado de una mala organización de la sociedad. Son estos los que quieren lana, pero a lo mejor la quieren para algo más, para droga, porque no tuvieron las oportunidades, ni la educación”.

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