Al calor de una hostia

Adalberto Peña

adalberto.godines@diocesisdesaltillo.org.mx

16 de abril de 2018

25 años consagrada a la adoración del Santísimo Sacramento

Renovación de votos de la Madre Magdalena Aguirre Fotografía: Adalberto Peña

La Diócesis de Saltillo se enriquece con la presencia de una amplia diversidad de congregaciones religiosas que se dedican al servicio de Dios y la Iglesia desde diferentes carismas. Cada una de ellas aporta un grano de arena al proyecto de Dios en comunión con el Plan Orgánico de Pastoral que camina en la Iglesia Diocesana y su labor colabora con la dignificación del pueblo de Dios.

Una de las ordenes que se insertan en esta porción del pueblo de Dios, es la de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, que de forma contemplativa se entregan en servicio a través de la oración y el silencio haciendo suyas las necesidades del mundo y de los más cercanos. De esta manera dan testimonio de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Ahí se encuentra, fiel a su servicio, la Madre María Magdalena Aguirre Jaimes  quien este año celebra sus bodas de plata lo que se traduce en un camino recorrido en el que se ha encontrado con Cristo de diferentes maneras y en realidades distintas, lo que le ha animado a seguir siempre orante y adorante cerca del Pan de Vida.

Madre Magdalena Aguirre profesando sus votos perpetuos el 16 de enero de 1997 Fotografía: Archivo de la Madre Magdalena Aguirre Jaimes

Para la madre Magda, como la conocen sus allegados, celebrar 25 años de vida religiosa la llevan a mirar hacia atrás y recordar los momentos en los que, en sus palabras, pudo “renacer” en la vida espiritual al estar cerca de Dios, cuando ingresó al instituto el 11 de mayo de 1989. “Estos años ha habido de todo, el mundo siempre está a la expectativa de cómo distraerte con el materialismo, somos de carne y hueso, somos seres humanos con las limitaciones, debilidades y virtudes de cualquiera pero es Dios quien nos va fortaleciendo para perseverar. Hoy siento una satisfacción de haber dado un sí al llamado a la vocación que Dios me dio”. Comenta emocionada.

Originaria del estado de Guerrero, María Magdalena ingresó a la congregación cuando tenía 19 años, después de que en la Diócesis de Ciudad Altamirano, por invitación de un grupo de misioneros, fue acercándose más a la adoración de Jesús Sacramentado lo que despertó la inquietud de buscar un nuevo estilo de vida; así comenzó un discernimiento vocacional que la llevó a realizar una experiencia de ocho días con la Orden de Adoratrices en donde encontró su lugar.

Grandes coincidencias

Adoratrices en el año de su llegada a Saltillo (2010) Fotografía: Archivo de la Madre Magdalena Aguirre Jaimes

El trabajo pastoral de Fray Raúl Vera López, O.P. lo llevó a visitar Cutzamala de Pinzón, esta sería la primer gran coincidencia de Magdalena con quien hoy es obispo de la Diócesis donde reside. Ella con apenas 14 años pudo estar de cerca de nuestro obispo sin imaginar lo que después vendría para su vida.

Justo un día antes de su ingreso al monasterio de la Orden de Adoratrices, y cinco años después de aquella visita pastoral, quien hoy tiene 25 años en la orden se encontraba en la casa de unos misioneros de vida secular; hasta ese lugar llegó Monseñor Vera. “El llegó a la casa de unos misioneros y yo estaba ahí porque fui a despedirme, cuando llegó todos le comentaron que yo al día siguiente entraba al monasterio y en ese momento me dio su bendición”, recuerda Magdalena.

Tiempo después, en el 2010 a petición de nuestro obispo, se instaló un monasterio en la Diócesis de Saltillo, entre las madres que llegaron a fundarlo se encontraba María Magdalena quien ya no era una jovencita sino una colaboradora junto con sus hermanas en el trabajo que se realiza. “La tarea de las Adoratrices es pedir a Dios que actuemos con sentido común ante el mundo. Mi interés por tenerles en esta Diócesis es precisamente enriquecerla con su oración” menciona Fray Raúl Vera, quien presidió la misa en acción de gracias por los 25 años de la Madre Magda en la vida religiosa.

La oración: su principal arma

Al extremo derecho Magdalena Aguirre a la edad de 14 años en actividades con misioneros en Cutzamala Fotografía: Archivo de la Madre Magdalena Aguirre Jaimes

Orar por la humanidad es tarea principal de esta orden, sin embargo son primordiales las necesidades de cada diócesis en particular, por ello, aquella diócesis que cuenta con la presencia de Orden de Adoratrices Perpetuas, tiene asegurada la oración constante por sus necesidades.

“A lo largo de estos años yo he visto como el mundo sufre de distintas formas, sufren los estragos de la violencia, de la inseguridad y más que verme a mi misma, me interesa más el sufrimiento de la gente y así entregarme más en la oración” comenta la madre Magda al analizar como ha cambiado el mundo desde su ingreso a la orden.

Un panorama desalentador y violento fue el que encontró la Madre Magdalena al llegar a Saltillo acompañada de sus hermanas, pues en Coahuila comenzaban a hacerse visible los daños colaterales de la guerra contra el crimen organizado. “Cuando llegamos aquí, la gente nos contaba que comenzaba a hacerse mas fuerte la inseguridad. En ese momento nos dimos cuenta que Dios nos había traído hasta aquí para que orar por las necesidades de esta ciudad”.

Hoy, la Madre Magdalena Aguirre espera seguir perseverando en la vocación que le ha sido concedida por Dios entregándose a Él en su servicio  y a la Iglesia; Además encomendada a la oración de todas y todos para poder seguir con ésta tarea diaria que asegura realiza con mucho amor e interés en la salvación de las almas.

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