¡Ahí estaré yo!

 

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

 

02 de noviembre de 2019

Saltillo, Coahuila

Entre los pobres, los insignificantes, los que sufren

La paz entre los hombres es lo que se debe procurar. Fotografía: Brenda Delabra

Al pie de las cruces de David y Delmer Alexander, el Obispo Raúl Vera López O.P., celebró la misa de fieles difuntos en la colonia la Esperanza, donde esos dos hermanos migrantes fueron asesinados. Acontecimiento que aún duele, pero no movió la conciencia de autoridades. El 31 de julio de 2019 Marco Tulio migrante salvadoreño también fue asesinado por policías en una persecución que su hija no olvidará, al ser la última vez que vio con vida a quien le prometió un mejor futuro.

Con la presencia de hermanos migrantes, voluntarios, laicas y laicos, los caballeros de San Miguel Arcángel, voluntarios de Casa del Migrante Saltillo y familiares de doña Esther (+) vecina del lugar donde cayeron los cuerpos de David y Delmer Alexander, participaron en la Santa Misa. En la que el Padre Pedro Pantoja, director espiritual de la Casa del Migrante Saltillo pidió recordar a todas y todos los que fueron víctimas mortales y en esta fecha en particular “seguimos preguntando: ¿por qué los matan?”.

Carteles con frases como: ¡Un país sin migrantes no es nuestro país! ¡Acoger, proteger, promover, integrar!  ¡Justicia para Marco Tulio! ¡La nacionalidad no se ve!

en manos de hermanos migrantes expresaron en silencio el sentir de los 70 que actualmente están en la Casa del Migrante Saltillo y de los 500 refugiados que habitan en hoteles de la ciudad.

En su homilía Fray Raúl Vera López destacó que son ellos un referente ante Dios de la estructura social que nosotros hemos creado y destacó del Evangelio: “Cuando

nuestro Señor Jesucristo dice que si dimos de comer al pobre al Él le dimos de comer, si dimos de beber al sediento a Él le dimos de beber, si vestimos al desnudo a Él le vestimos. Si nosotros le dimos al migrante que no tenía techo, que no tenía un lugar a Él le atendimos y si atendimos al preso a Él le atendimos y si le atendimos al enfermo, a Él le atendimos”.

Mencionó que estas serán las preguntas del juicio final que todas y todos enfrentaremos ante Dios, sin distinción de raza, religión, preferencia política, pues seremos juzgados por los actos cometidos en la tierra que Dios dejó a cargo de la humanidad para el bien de todas y todos, pues el Señor no distingue entre presos inocentes, o enfermos buenos, los sin techo a los que tienen todas las posibilidades, por ello el referente son los pobres, los invisibilizados por las estructuras políticas y económicas que gobiernan para beneficio de unos cuantos.

“Cuando se reúnen los grandes del mundo mandan llamar especialistas, oigan y ¿cuántos pobres viven en pobreza extrema? ¿cómo está distribuido el esquema? Pero nunca ven las causas porque ellos son los causantes. Tienen que revisar su conciencia y los proyectos y cómo condicionan las economías de los países, la distribución de las oportunidades.

Recordamos que ellos venían buscando la vida digna de su familia y de ellos y murieron haciendo el bien, buscando la justicia, buscando el valor de la dignidad humana. Ellos merecen la recompensa de los justos, ellos estaban luchando por valores que este mundo está olvidando, es muy importante que recordemos quienes son nuestros hermanos”, recalcó el predicador.

Una plegaria por los migrantes que han sido asesinados en busca de un mejor futuro. Fotografía: Brenda Delabra

La migración forzada es consecuencia del manejo del dinero en los países donde los gobiernos sirven a las estructuras económicas y no al pueblo. “Nuestro Señor personalmente sustenta al migrante, sustenta al pobre, si no, no podrían con su cruz, nuestro Señor está ahí. En el documento Iglesia en América es un documento que vino de un sínodo donde estuvieron todos los obispos del continente americano con las personas que el Papa invita y dice: Hay lugares donde nosotros nos encontramos con Jesús, son la Eucaristía, su palabra y los pobres. Los pobres son sacramento como sacramento en el que nosotros tocamos a Cristo personalmente”, subrayó Fray Raúl Vera.

Al finalizar la homilía nuestro pastor agradeció a las y los migrantes presentes ser un ejemplo de personas que están anunciando el verdadero sentido de la vida humana. Destacó que la sangre derramada de David, Delmer Alexander, Marco Tulio y los 72 migrantes masacrados en San Fernando Tamaulipas, alienta a quienes defienden la justicia, la verdad, a quienes enfrentan el mal, pero principalmente son unas vidas preciosas a los ojos de Dios.

Previo al rezo del Padre Nuestro, el padre Pedro Pantoja mencionó los nombres de los migrantes asesinados sosteniendo su recuerdo entre quienes son cercanos a ellos, a quienes van a la mitad del viaje en busca de un mejor futuro a no olvidar que la lucha sigue, que los sueños no se apagan.

 

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