Abran su corazón al encuentro

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

22 de diciembre de 2018

Saltillo, Coahuila

Los Divorciados vueltos a casar invitan a tener ese encuentro con Jesús y la comunidad diocesana.

En DVC las familias han encontrado una forma de vida sin prejuicios. Foto: Cortesía

Durante el Adviento nos hemos preparado para hacer una conversión en nuestra vida, en este cuarto domingo se nos invita a abrir nuestro corazón como Zacarías que aceptó a Jesús como el salvador, su misericordia y la iluminación que trajo a la humanidad, sin embargo ¿qué tan dispuestos estamos a coger a nuestras y nuestros hermanos que no están bajo un sacramento?

En el primer domingo se nos invitó a reflexionar ¿Qué cosas encuentras en tu vida que no te dejan estar atento al llamado del Señor? Para la Comunidad de Divorciados vueltos a casar el camino no ha sido fácil durante los tres años de trabajo por tener una espiritualidad y acompañamiento dentro de la Iglesia. En Saltillo este grupo inició en 2015 con un retiro organizado por la Pastoral Familiar al que acudieron ocho parejas y esta fecha permanecen cuatro, más otras seis que se han integrado.

“Éramos un matrimonio “católico” pero no teníamos el acompañamiento, ni el discernimiento de muchas cosas que ignorábamos, gracias a Dios tenemos el  conocimiento de decir no estamos exentos de la iglesia, tampoco excomulgados, ni tampoco rechazados”, comenta Martha Ileana Hernández Saucedo, actual coordinadora del grupo con su esposo José de Jesús Reyes.

Al recibir la invitación para el retiro aceptaron al sentir un vació espiritual, más el rechazo en otros grupos o movimientos por no tener el sacramento del matrimonio. “Hasta que llegó la invitación al retiro y desde ahí la verdad es que ha sido una bendición grande porque empezamos a crecer espiritualmente a poder guiar a nuestros hijos. Guiar a los hijos en un matrimonio sacramentado es difícil, imagínate en un matrimonio DVC donde están tus hijos, mis hijos y nuestros hijos, en esta comunidad aprendimos a conocer cómo podemos crecer todos juntos sin exentar a los hijos del otro matrimonio, ni a los de este matrimonio, poder integrar a nuestra familia, creciendo con los principios y valores humanos”, comenta Martha Hernández.

El padre Arturo Álvarez ha sido el único en abrirles las puertas, en otras parroquias no les permiten dar información sobre el grupo. Foto: Cortesía.

Se han armado de paciencia y constancia para permanecer después del retiro, al continuar cuatro matrimonios de los 10 que asistieron, se reunían en un salón o en las casas de ellos al no recibir el apoyo de alguna parroquia,  al ver que su asesor espiritual el padre Frans Claris tenía múltiples ocupaciones decidieron buscar un lugar y quien les acompañara por más tiempo. Jesús y Martha llegaron a la parroquia Divina Providencia con el padre Arturo Álvarez Palacios quien les abrió la puerta y ayudó a tener el encuentro con Jesús que tanto necesitaban las familias de Divorciados vueltos a casar.

“El padre fue muy misericordioso, nos acogió, él me dijo que con mucho gusto nos prestaba las instalaciones de esta parroquia, necesitábamos un sacerdote cerca, nos da acompañamiento en cada reunión, necesitamos algo y podemos acudir a él, nos sentimos muy acogidos por la comunidad y por el padre porque siempre nos integra en las actividades”,  comenta Martha.

El retiro que ellos vivieron en mayo de 2015 lo llevaron a Monclova, en la parroquia de Santiago Apóstol se tenía la expectativa de tener 100 matrimonios pero sólo llegaron 10, recuerda María Soledad Minor coordinadora en dicha ciudad, el interés existe, aun no se logra la aceptación en la comunidad es por lo que se está trabajando.

“Nos siguen viendo igual que antes, etiquetados, se está concientizando, todavía hay renuencia, pienso que los matrimonios no se quieren integran porque no quieren estar etiquetados en este grupo, cuando hacemos promoción con un volante o tríptico les decimos por si hay en su familia y hasta brincan pero un amigo, vecino, conocido, se asustan mucho por ese término de los divorciados”.

La permanencia de las parejas en este grupo depende de los intereses que cada una tenga, la mayoría llega con la idea de que integrarse al DVC les ayudará a conseguir rápido y fácil la nulidad de su matrimonio anterior. El objetivo de este grupo es dar el acompañamiento espiritual, es volver a la casa del Padre.

Dentro del primer retiro que se les invita a participar se les da la información para buscar la nulidad por el padre Raúl Trujillo, ya que el trámite se realiza en el Tribunal Eclesiástico. “Al darse cuenta que se tarda la nulidad se van, por eso el grupo no se ha estabilizado. No han llegado matrimonios que quieran ser parte de la Iglesia, que no vengan con un objetivo de la nulidad. Los invitamos al apostolado donde tenemos acompañamiento espiritual, por matrimonios, psicólogos lo que es consejería familiar”, destacó  María Soledad de Monclova.

Tanto en Saltillo como en Monclova, los coordinadores se esfuerzan por mantener el grupo, el objetivo de que otros matrimonios puedan encontrarse con Cristo para que no se rompa la cadena de la fe, como se nos pidió en el tercer domingo de Adviento. El grupo de Divorciados vueltos a casar en Saltillo se reúne los lunes de 20:00 a 22:00 horas, tener hijos no es un problema, ya que ellos también reciben atención, por lo que las parejas interesadas pueden acudir al salón de la Parroquia Divina Providencia en la colonia Europa. Además están trabajando el Plan Pastoral Diocesano y tienen un apostolado en la Casa del Migrante.

“Tengan la decisión de decir que si a nuestro Señor, muchas veces no lo hacemos por miedo al rechazo, yo también era católico de palabra pero desde que le dije al señor si desde el 2015 ha transformado mi vida, las cosas se van dando mucho mejor, nuestro Señor te va guiando, acepten ese llamado porque lo mejor está por venir y tenemos un gran tesoro que muchas ocasiones no estamos aprovechando que es el amor de nuestros hijos”, es la invitación que José de Jesús Reyes da a quienes no se atreven a dar el primer paso como los matrimonios de Ramos Arizpe, las colonias los Pinos, Girasol, Zona Centro, Valle de las Flores, Aurora, Oceanía, Rancho de Peña ya lo hicieron y ahora viven sin el complejo o  el temor de ser rechazados.

En Monclova ha sido más difícil la aceptación de la comunidad. Foto: Cortesía.

Para Monclova la apertura no ha sido la misma, sin embargo María Soledad y su esposo Juan José Fraire, quienes se unieron ella después de varios años de divorcio y él viudo, aceptan la realidad de no vivir bajo el sacramento del matrimonio, pero el ser una pareja que se ama, acompaña y ver por los hijos de ambos y los nietos, los mantiene con la fe de que más parejas se unirán a este grupo, que se reúne el primero y tercer miércoles de cada mes a las 20:00 horas en el salón de la Ermita.

En tanto en Saltillo como en Monclova se reúnen los matrimonios para compartir experiencias, hablar sobre temas de interés y llevan un el libro llamado “Proyecto de Vida” y “Confiamos en la misericordia divina”, respectivamente. Este cuarto domingo de Adviento estamos llamados a abrir nuestro corazón pero ¿qué tan capaces somos de hacerlo?

La oportunidad de recibirlos en las parroquias, comunidades, como vecinos, como amigos está, lo único que falta es dejar de lado los prejuicios, aceptar su realidad y darse cuenta que nuestras y nuestros hermanos necesitados no son solamente los pobres, los presos, los migrantes, en los matrimonios de Divorciados vueltos a casar también se tiene la posibilidad de acoger a ellos y sus familias como lo dijo el Papa Francisco “Las puertas de la misericordia están abiertas, que todos regresen a la casa del padre como el hijo prodigo vuelve a casa del Padre”.

 

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