A echar raíces   

Brenda Delabra

 brenda.delabra@diocesisdesaltillo.org.mx

06  de febrero de 2019

Saltillo, Coahuila 

Con siete años de servicio en la Diócesis de Saltillo el padre Luis Pisfil llega a su nueva comunidad

1. El padre Luis Pisfil desea establecerse en la Diócesis de Saltillo. Fotografía: Archivo/Brenda Delabra

El próximo 7 de febrero del padre Luis Carlos Pisfil tomará posesión como párroco de El Espíritu Santo, parroquia ubicada en la colonia Topo Chico, a donde espera llegar a trabajar con la comunidad en unidad y servicio.

Nació el 28 de marzo de 1961 en Chimbote, Perú, tierra en donde descubrió su vocación como sacerdote, “El Espíritu Santo me concedió una vocación de misionero cinco años en Chimbote le devolví 5 años a mi tierra, después se cerró la misión de los Dominicos ahí me tocó apagar las luces y cerrar las puertas. Me enviaron a la provincia de Nueva York en Estados Unidos a trabajar en la Pastoral Hispana 12 años y después por la presencia de mi hermano dominico don Raúl me invitó, me echó la cuerda como dicen y llevo casi siete años (en la Diócesis de Saltillo), estoy feliz y pienso que me voy a quedar”, comentó el sacerdote.

Él llegó a la parroquia de San José ubicada en el Centro de Saltillo, posteriormente fue nombrado rector de Santa Teresita del Niño Jesús, la experiencia en ambas le ayudará en la nueva misión.

“Es un contraste entre Teresitas que le dicen ciudad y ciertamente le dicen bien porque es una población muy grande y en efervescencia, estuve muy feliz. La experiencia de San José me ayudó o me ayuda mucho a iniciar mi misión en el Espíritu Santo porque tienen similitud por la gente mayor, por la tradición, por muchas cosas pero siempre creo que las parroquias al paso de los años van cambiando, les queda su identidad pero van cambiando, hay nuevos retos, nueva gente, tengo que ir con un espíritu de apertura y de escucha”.

Tomar la nueva encomienda no fue fácil pero al recordar la promesa de obediencia hacia

1. Trabajar con la comunidad sin importar el terreno es el objetivo. Fotografía: Archivo/Brenda Delabra

el Obispo, aceptó la cruz, “la cruz es el servicio y es el acompañar al pueblo santo de Dios, atenderlos, asistirlos, servirles, es lo que he hecho estos 24 años de sacerdote. Es muy significativo porque voy a cumplir mis bodas de plata en esta parroquia dedicada al Espíritu Santo que es el agente principal de nuestras vidas y de la evangelización”.

Su objetivo es trabajar con las y los laicos por el bien común, en una parroquia donde no exista la lucha por poder o puestos, sino por servir al prójimo, que la comunidad trabaje por y para el pueblo, pues es algo importante para el presbítero que ya solicito su incardinación para establecerse en la Diócesis de Saltillo.

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